Este pequeño come repocheta, mientras su mamá continúa revolviendo entre la basura en busca de aluminio.

"La Chureca", centro de trabajo de centenares de nicaragüenses

Alrededor de 1,500 personas visitan diario el basurero en busca de papel, vidrio, plástico y aluminio, los que luego venderán a otros. Uno de los “churequeros” en un alarde de superación, cursa segundo año de Comunicación Social en la UCA Mariela Fernández [email protected] Su carita se ve llena de tierra. La camisa que una vez […]

  • Alrededor de 1,500 personas visitan diario el basurero en busca de papel, vidrio, plástico y aluminio, los que luego venderán a otros. Uno de los “churequeros” en un alarde de superación, cursa segundo año de Comunicación Social en la UCA

Mariela Fernández [email protected]

Su carita se ve llena de tierra. La camisa que una vez fue verde claro hoy es negra de polvo. En el cuerpo de Eusebio García Picado de 14 años, trabajador de La Chureca, no hay una sola parte limpia.

“Chevo”, como lo llaman sus amigos, recoge materiales reciclables, los que luego vende para ayudar con dinero a su mamá y a su hermano mayor, Daniel Santos, quien ahora asiste a la Universidad.

Hasta hace unos años, Daniel también “churequiaba” (rebuscaba materiales desechables en la basura) para ayudar en los gastos de la casa y el pago de sus estudios. “Al igual que mi hermanito yo también iba al basurero desde la edad de ocho años en busca de materiales que para alguna gente son desperdicios, pero para nosotros son una manera de subsistir”.

Hoy según Daniel, el único que mantiene la casa es “Chevo”, quien sale desde las seis de la mañana y regresa hasta las cinco de la tarde casi todos los días de la semana. “Con lo que gana le ayuda a mi mamá para la crianza de mis dos sobrinitos, que le dejó otro de mis hermanos mayores, él es el único que sostiene a la familia”, expresó.

Para “Chevo” el único propósito es ayudar a su mamá con más dinero: “Tengo que trabajar duro para poder recolectar suficiente material y ayudar en la casa”, señaló, mientras continuaba quebrando botellas de vidrio para completar un quintal el que después vendería a ocho córdobas.

Mientras Chevo trabaja en el basurero, su hermano Daniel asiste a la Universidad Centroamericana donde cursa el segundo año de Comunicación Social.

Esto, según Daniel, gracias a su empeño y ayuda del programa que impulsa Dos Generaciones, que le brindó la oportunidad de salir del basurero y estudiar. “Ahora tengo que prepararme para sacar a mi hermano, ya que él no quiere asistir al programa porque le quita tiempo para trabajar, lo que también significa menos dinero”.

Cuando “Chevo” cumpla 18 años espera salir de La Chureca y tal vez más adelante estudiar, por ahora no puede dejar el trabajo del que dependen tantas personas. Con la recolección de materiales reciclables Chevo se gana a diario entre 30 y 50 córdobas, los cuales entrega a su mamá para los gastos de la casa.

Se presume que a diario en el basurero se botan 900 toneladas de desechos, las que representan un instrumento de trabajo para unas 1,500 personas, de las cuales el 53 por ciento son menores de 18 años, que llegan al lugar en busca de materiales reciclables, según datos recabados por el Centro Nicaragüense de promoción de la juventud y la infancia (Dos Generaciones).

Entre los materiales reciclables están el plástico. El quintal se vende a 50 córdobas sin lavar y 150 lavado, el vidrio a ocho córdobas el quintal, el papel a 40 córdobas el quintal, y a dos córdobas la libra de aluminio, las botellas de vidrio se venden desde tres por el peso hasta ocho por el peso, dependiendo del tamaño de éstas.

“Chevo” asegura que los días buenos, lunes a miércoles, ha logrado hacer un quintal de plástico, un quintal de vidrio y más de 10 libras de aluminio.

ENTRENADOS DESDE NIÑOS

Al igual que “Chevo”, decenas de niños ingresan a trabajar para ayudar a sus padres en los gastos de la casa, empujados por la precaria situación en que viven.

Ingresan, generalmente, a la edad de 4 años, ayudando a cuidar el material recolectado, seleccionando productos y limpiándolos.

Luego pasan a recolectar las cosas más fáciles como el papel y el plástico. Luego de años de experiencia, llegan a profesionalizarse en el trabajo, de tal manera que a los 14 años conocen muy bien el oficio de recolección de materiales desechables.

UNA CRUDA REALIDAD

El estudio socioeconómico realizado por Borge & Asociados en 2001 reveló que en La Chureca habitan 116 familias. De éstas, la Población Económicamente Activa (PEA) que trabaja por cuenta propia es de un 54.5 por ciento, del cual sólo el 34 por ciento es asalariado.

Asimismo, señaló, que el 26 por ciento del grupo poblacional inserto en el mercado laboral tienen entre 4 y 14 años de edad.

Otro de los datos que reveló el estudio es que el 92 por ciento de esta población vive en hacinamiento, es decir, comparten cuartos hasta con 6 personas.

El estudio también señala la falta de servicios básicos como el agua potable, acceso a servicios de salud y de educación.

El 62 por ciento de la población no tiene servicios higiénicos, sólo el 13 por ciento tiene servicio legal de agua. El 25 por ciento de la población mayor de 15 años es analfabeta y el 25.8 por ciento no recibe servicios de salud.

Además:
“Churequeritos” en riesgo
Ejemplos de superación  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí