- “Otra crisis hubiera empeorado confianza de inversores globales”, según analistas,
quienes además señalan interés de promover la estabilidad del coloso sudamericano, que tendrá elecciones en octubre próximo
EFE
WASHINGTON.- El temor de que una crisis en América Latina afecte a la economía de EE.UU. y agrave las inquietudes bursátiles determinó el apoyo de George W. Bush al “rescate” de 30,000 millones de dólares para Brasil, según analistas norteamericanos.
El préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Brasil, anunciado el miércoles, es inusual por su monto (el mayor de la historia), por el momento en que ha sido concedido (a menos de dos meses de las elecciones brasileñas) y por el apoyo logrado de un gobierno escéptico de las ayudas millonarias a países en crisis.
Además, el gobierno de Bush prestó 1,500 millones de dólares a Uruguay, como adelanto a una asistencia multilateral que fue finalmente aprobada el jueves.
PRÉSTAMO RÉCORD
Los expertos estadounidenses hacen cábalas para interpretar el giro del Departamento del Tesoro de EE.UU., que ha pasado de criticar las operaciones del FMI a apoyar el préstamo récord de 30,000 millones comprometido para la primera economía de Sudamérica.
“Dado el potencial impacto negativo sobre la economía estadounidense, creo que estamos viendo un enfoque más favorable del que existía antes”,opinó Ricardo Amorim, responsable de Investigación Latinoamericana de la firma estadounidense IDEAGlobal.
La bolsa de Wall Street cerró el jueves con una fuerte tendencia alcista, de más de 255 puntos en el Promedio Dow Jones de Industriales, empujada por el optimismo que generó la elevada ayuda del FMI a Brasil.
LA PESADILLA DEL CESE DE PAGOS
Las acciones de firmas financieras con una gran presencia en Latinoamérica fueron las que más subieron, tras varias sesiones de fuertes bajas como producto del nerviosismo por los efectos que hubiese tenido una repetición de la crisis argentina en Brasil.
Los inversores habían mostrado temores por la posibilidad de que una suspensión de pagos en la deuda de 264, 000 millones de dólares de Brasil originase una crisis en América Latina de graves repercusiones, en un momento de mucha volatilidad para las bolsas mundiales.
Las turbulencias que han experimentado en los últimos meses las bolsas brasileñas se achacan al temor de los inversores por la cercanía de las elecciones presidenciales y al dominio en las encuestas de los candidatos de la oposición de izquierda, que en el pasado han criticado las recetas del FMI.
Nancy Birdsall, responsable del Centro para el Desarrollo Global, indicó que, con los recientes “rescates” para Brasil y Uruguay, el gobierno de Bush ha reconocido que “a veces tiene sentido intervenir” en las crisis de las naciones emergentes.
EN ARAS DE ESTABILIDAD POLÍTICA
“Temen una inestabilidad política” en América Latina, opinó Allan Meltzer, profesor de la Universidad Carnegie Mellon y autor de un famoso informe muy crítico con la actuación de las instituciones multilaterales creadas por el Tratado de Bretton Woods de 1944, que dio origen al FMI.
Meltzer dijo al diario The Wall Street Journal que la asistencia para Brasil “significa que el gobierno estadounidense está utilizando el dinero de los contribuyentes para intervenir en las elecciones brasileñas del 6 de octubre”.
El gobierno de Bush llegó a la Casa Blanca con un firme alegato contra el uso del dinero de los contribuyentes estadounidenses para el rescate de las economías emergentes en crisis.
Paul O’Neill, secretario del Tesoro, señaló en el pasado que el dinero de “los carpinteros y fontaneros” no se utilizaría para eso y, hace unos meses, se mostró en contra de un aumento de los préstamos del FMI para Brasil, por entender que sus problemas eran políticos.
MANTENER CONFIANZA
Paul Erdman, de CBS.MarketWatch.com, indicó que la operación de “rescate” con Brasil es muestra de “la obvia necesidad de EE.UU. de evitar otra crisis financiera que hubiera hundido todavía más la confianza de los inversores a un nivel global”. Amorim señaló también que “el potencial impacto se hubiera sentido en la economía de EE.UU., como resultado de lo que se juegan las compañías norteamericanas en la región, pero también en la economía global”.
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