Mi “debut” en la cama

Las adolescentes, aparte de tratar de preservar el título de señoritas, ostentan y presumen de ser vírgenes y puras ante aquéllas que no lo son. Sin embargo, para los hombrecitos, para los machitos de la casa, la realidad tiene otro ritmo, otro son y otro color. De eso no cabe duda, porque entre más temprano […]

Las adolescentes, aparte de tratar de preservar el título de señoritas, ostentan y presumen de ser vírgenes y puras ante aquéllas que no lo son. Sin embargo, para los hombrecitos, para los machitos de la casa, la realidad tiene otro ritmo, otro son y otro color. De eso no cabe duda, porque entre más temprano prueben lo que es estar en la cama con una mujer, mejor.

Y la diferencia no sólo radica en la forma que la sociedad y nuestros padres ven esto, sino también las reacciones que tienen cada uno cuando el primer acto sexual se ha consumado.

Por ejemplo las chavalas que ya metieron las de caminar, quieren mantener el hecho en secreto por el temor al ¿qué dirá la sociedad cuando se entere?, en cambio los chavalos cobijados de pies a cabeza de machismo se encargan de pregonar a todo pulmón su experiencia.

Claro, no hay que echarles toda la culpa a ellos, aquí entran en juego factores como la educación recibida en la casa. Porque por un lado las madres y abuelas repiten sin cesar “las niñas deben cuidarse, no ser ganchonas ni marimachas, deben guardarse para la noche de bodas, porque la virginidad es el tesoro más preciado que una mujer puede dar a un hombre”.

Y en el otro extremo está el papá y el hermano mayor diciéndole al chavalo, que esta en pleno desarrollo, “vos ya aguantas tu polvito” o de otra forma más directa “cuándo te vas a ser hombre de verdad”.

Conclusión hasta el momento está entendido que, las mujercitas no deben tener sexo hasta la luna de miel, eso lo hemos escuchado desde la primera menstruación y por muy “mente abierta” que se quiera tener, este paradigma aún persiste en la sociedad.

Por otro lado, las diferencias en torno a la primera relación sexual del hombre y la mujer no sólo tienen diferencias en cuanto a contexto social y cultural se refiere, sino también en cuanto a lo físico respecta.

Por citar algo, a la mujer se le dice que, aparte del sangrado, al menos las tres primeras veces va a sentir un dolor horrible y que después le va quedar ardiendo la vagina, en cambio el hombre siempre sostiene, a pesar de ser la primera vez, sea o no sea circuncidado, que es lo más rico del mundo.

Raúl Peña, un universitario de 20 años, no está de acuerdo con esta idea. Cuando Raúl arribo a los 15 años, su hermano Diego que es 8 años mayor que él, ni corto ni perezoso le dijo: “ya es hora que hagas algo más rico, algo que no sea con la mano”.

Raúl que no era nada tonto, entendió perfectamente lo que su hermano le proponía, y mas rápido que veloz se bañó, se vistió y se perfumó. Salieron rumbo donde Jessica, una compañera de clases de Diego, con quien Raúl iba a consumar su primera experiencia sexual.

Diego, muy responsable, se detuvo en la farmacia de la esquina a comprar una cajita de condones, tiempo que el novato adolescente aprovechó para traer a la mente todas las posiciones que en más de alguna ocasión había logrado ver en la televisión y en una que otra revista porno.

Sus pensamientos estaban acompañados de una sonrisa pícara, que dejaba clara la felicidad que su cuerpo desde ya percibía. Sin embargo, el recuerdo que tiene de su primera experiencia sexual no es nada grato, porque él no es circuncidado y pues tampoco era adicto a la masturbación, por lo que ese día, en lugar de placer y sensualidad, persistió ardor y pena, algo que le impidió, según dijo, moverse bien y disfrutar el momento.

A pesar de que en esa ocasión hubo penetración, él no logro un orgasmo, por lo que no lo considera una relación sexual verdadera. Posiblemente la primera experiencia sexual de muchos chavalos se haya dado en circunstancias parecidas a la de este joven.

Porque lo ideal es que el chavalo tenga la madurez justa y necesaria para realizar su primer acto sexual, y sea el mismo quien escoja a la pareja a su gusto y antojo, y no solo eso, sino que en la jugada entre como elemento fundamental el cariño y el aprecio, y no que la primera vez sea dada como obsequio por una ocasión especial, como tus 15 años.

Sin embargo, durante décadas, de testigo están nuestros padres y abuelos, era el papá quien se tomaba la tarea de llevar al hijo al burdel o prostíbulo, para mostrarle a su hijo los hábitos que debería ir adoptando conforme avanzara en la edad.

Los padres apoyaban la idea, que entre los 12 y 15 años el hijo varón probará lo que es estar con una mujer en la cama y a los 18 empezará a echarse sus primeras cervecitas. Porque de lo contrario lo consideraban un futuro “desviado sexual” o simplemente un baboso de por vida. Lógicamente ésta es una percepción totalmente errada.

Y aunque ahora no se les lleve al burdel ni se les sirva el trago en la mano, posiblemente mientras la mamá pega gritos de cólera, porque su hijo se acostó con la novia o con la vecina de al lado y está llegando con olor a cerveza, el papá se quede callado y dibuje una sonrisa de satisfacción porque su hijo es un macho de verdad. ¿Qué cosas verdad?

Un intento fallido

Y es que a aquel que no le ha pasado una vaina, que tire la primera piedra, como dicen. Bueno y si no es una cosa es otra, si no se te rompe el condón, la chavala se te arrepiente a última hora, o bien te puede pasar, en el peor de los casos, algo parecido a lo que le ocurrió a Juan Carlos Talavera, de 25 años de edad. Talavera recuerda que su mente pasó una semana cuadrando la estrategia, para que él se pudiera quedar solo en la casa, y así poder invitar a su novia a pasar unas horas excitantes y sabrosonas. Para ese entonces el tenía 18 años y había decidido “hacerse hombre de verdad”.

Ese día hasta su cuarto arregló, se afeitó y se puso de lo más galán posible, aunque solo fuera para unos instantes porque llegando Martha, su novia, la ropa iba a estorbar. Pero ¿adivinen quién se durmió cuando Martha y Juan Carlos estaban en el juego caliente de caricias y besos apasionados? Ese mismo, el miembro eréctil determinante en una relación sexual.

Y es que aunque te cueste creerlo, el hecho de ser joven no significa que no se te pueda dormir “el canario”, porque el nervio, junto al sofoque y la falta de concentración que te invade en ese momento de tu debut como macho te pueden dañar aquella noche que vos habías pensado sería la más inolvidable de las noches.

“Me quedé enchilado”

Moisés Solórzano, de 21 años de edad y estudiante de la UNI, admite que “la obsesión que tienen los chavalos en la edad de la adolescencia y aún en la juventud, siempre van acompañada de tabúes y muchas veces los hombres hacemos estupideces sólo para poder tener sexo con alguien”.

Moisés cuenta que desde que conoció a Julieta, una vecina que es tres años mayor que él, siempre han sostenido conversaciones muy calientes, a las que Moisés les dice “clases teóricas de sexo”.

A finales de junio, éste se aburrió de las clases y le propuso a Julieta que pasaran a la práctica, porque él era virgen y ya era tiempo de la acción. Ella accedió a capacitarlo con el supuesto fin que llegara a ser un master en la cama, pero bajo la condición que fueran a un motel de lujo y que le obsequiara un arreglo floral.

Y como el pobre principiante tenía una necesidad enorme de aprender, aceptó las condiciones. Moisés se enjaraneo con 800 pesos para poder llenar los requisitos. O sea, que su primera clase sexual tuvo un costo de 800 pesos que para variar todavía no termina de pagar.

De esa noche, en un motel con todas las de ley, espejos por donde quiera, una luz tenue que permitía admirar la silueta de ambos cuerpos y un arreglo de rosas rojas en la mesa de noche, el puede decir que “fue una tontería de mi parte acceder, no sólo porque estoy endeudado, sino también porque el condón se me rompió dos veces, no pude tener orgasmo y ella no quería hacer nada sin protección, entonces me quedé enchilado”, narra Moisés apesarado.

Mi primera vez…

Jorge Luis Cuaresma Morales, 22 años “Fue con una amiga de mi edad, yo tenía 13 años. Fue algo rápido pero completo porque tuve orgasmo y me gustó. No me dolió porque de niño me circuncidaron. No pasé por ese dolor que pasan muchos hombres” recuerda.

Dexter Hoocaer López, 22 años “Tengo un recuerdo muy bonito de mi primera relación porque para ambos fue la primera experiencia sexual. Es algo que no sé me olvida, no sólo por ser la primera vez, sino también porque fue con alguien muy especial en ese momento. Fue a los 18 años y no sentí muchas molestias”. Es válido señalar que es la primera vez que Hoocaer comenta algo en torno al tema, ya que considera que las cosas íntimas no deben andarse contando.

Enrique Vega, 25 años “Fue a los 14 años con una amiga que me llevaba 4 años. Para mi fue placentero a pesar de ser la primera vez. Creo que se debe a que soy circuncidado, porque los que no son si les duele al tener la primera relación”, dice. Cabe señalar que Vega no anduvo con el pito y el tambor contando que ya no era virgen. No fue hasta los dos años que comento acerca de su experiencia, ya que no se sintió más hombre, simplemente lo considero una nueva experiencia.

Ricardo García, 18 años “A los 14 años fue mi verdadera relación sexual porque experimenté el orgasmo, fue con mi ex novia con la que tenía seis meses de noviazgo. En el momento no sentí ardor ni dolor, pero después al orinar si sentí un pequeño ardor”, narra. A los días García compartió su experiencia con un grupo de amigos para que estos se animaran a consumar también el primer acto sexual. Añade que los varones tienen experiencias entre los 8 y los 12 años cuando juegan a la casita y porque quieren experimentar todo aquello que les da sensaciones al cuerpo.

Apetito sexual

El especialista en educación sexual, doctor Mario Huembes, explica que:

El verdadero apetito sexual en los varones se despierta a los 12 años de edad, etapa donde las hormonas se alborotan y los chavalos quieren, piden y buscan como satisfacer una necesidad tan normal como es el comer.

Ciertamente estos llegan sin nociones reales, por ende inmaduras, de cómo se debe realizar un acto sexual. Van a la cama con la idea de penetrar, sentir placer y nada más.

Ignoran por completo detalles propios de lo que conlleva una relación sexual. En esta etapa debe haber información veraz, sin tabúes y sin machismo de por medio.

También al hijo varón se le deben inculcar valores y principios.

Se debe formar una conciencia de responsabilidad. Indicando la importancia del uso de métodos anticonceptivos y los valores que se deben tomar en cuenta en un acto sexual.

Los varones deben entender que no solo la mujer debe cuidar y respetar su cuerpo.

Es importante que los chavalos sepan que el “Hombre de Verdad” no se logra en la cama. El ser hombre no se limita a un orgasmo.

El ardor o dolor debe ser leve y ligero. Si es así es normal, y no solo en el momento de penetrar, sino también durante todo el acto. Se debe al parcial desgarre del prepucio, cuando éste no ha sido circuncidado ni manipulado a través de la masturbación.

La diferencia entre los que sienten y no sienten molestia básicamente radica en el período que ha sido antes estimulado el miembro varonil.

Cabe señalar que rara vez el hombre sangra, por el mismo factor antes mencionado. Debe quedar claro, que sólo el ardor que también se puede presentar al momento de orinar es normal, o sea que de presentarse picazón o llagas el joven debe acudir al médico ya que puede ser indicio de una enfermedad de transmisión sexual.

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