El silencio y las hojas ya inerte;
sin el movimiento del aire, mantiene a
mis oídos presto, esperando escuchar tu voz,
embriagado de tristeza siempre te busco, y
sólo encuentro el vacío.
En lo más dulce de mi pensamiento,
Tú, como azahar le diste el néctar,
El murmullo al vuelo de las abejas,
Visión que en mi mente está viva sin
Poderte olvidar, como melodía al trinar
de sus alas, me cantas, me traen tu voz,
te busco; y sólo encuentro el vacío.
Soñándote veo que sonríes, tomo tus manos
junto a las mías y en la transparencia de tus
miradas, siento que me ocultas bajo la sombra
de tus cejas, al roce de tus labios esponjados y,
al sentir las caricias de tus pestañas, despierto
te busco; y sólo encuentro el vacío.
Cuando llega la noche, doy pasos en los caminos
oscuros de mi pensamiento; no existe el tiempo
ni metrónomo que los mida, en el brillo de tus ojos
miro también las estrellas, te busco en su inmenso
titilar y bajo esa luz que en la noche refresca mis ojos,
te busco; y sólo encuentro el vacío.