Pancartas, gritos, júbilo y aplausos de quienes apoyaban el discurso de Enrique Bolaños, anoche, en el Centro de Convenciones Olof Palme.

“La huaca” terminó con sabor a festejo

Los asistentes saltaron del enojo a la tertulia, con la esperanza de que se haga justicia José Adán Silva [email protected] Parecía el preestreno de una película de suspenso largamente publicitada, titulada eufemísticamente “La huaca”, que tuvo un final festivo. La tensión predominó entre cientos de personas, de todas las clases sociales, que llegaron a escuchar […]

  • Los asistentes saltaron del enojo a la tertulia, con la esperanza de que se haga justicia

José Adán Silva [email protected]

Parecía el preestreno de una película de suspenso largamente publicitada, titulada eufemísticamente “La huaca”, que tuvo un final festivo. La tensión predominó entre cientos de personas, de todas las clases sociales, que llegaron a escuchar el anuncio del presidente Enrique Bolaños sobre los actos de corrupción del ex presidente Arnoldo Alemán, pero al concluir la ceremonia sobrevino un ambiente festivo, cargado de aplausos y vítores.

Hora y media antes que iniciara la presentación oficial del gobierno, en el Centro de Convenciones Olof Palme pesaba un ambiente lleno de tensión y nerviosismo. El tema de “la huaca” había estado todo el día en la agenda de los medios de comunicación, provocando diversas conjeturas.

La tensión provenía también de la presencia intimidante de decenas de policías antimotines que desde temprano se tomaron el edificio.

Poco a poco, mientras la gente iba llegando aparecían condiciones para brindar “un buen servicio” a los asistentes. Instalaron dos pantallas gigantes en las principales salas de estar del centro de convenciones, las sillas mecedoras del Centro fueron dispuestas para tener una buena visibilidad desde todos los ángulos.

También aparecieron en sitios claves unas jóvenes guapas vendiendo gaseosas, al precio de cinco córdobas.

La cafetería del Olof Palme puso a funcionar las cafeteras, y el olor a café instantáneo se mezcló con el humo de tabaco, el perfume fino de las damas y el olor inevitable de la gente sudorosa que cargaba las pancartas alusivas a la corrupción del gobierno de Alemán.

Comenzó su presentación el procurador en funciones Francisco Fiallos, y tras revelar los montos escalofriantes de dinero que presuntamente sacaron de las arcas del Estado, para beneficio de Alemán y sus familiares, el ambiente se colmó de indignación. Rostros compungidos, caras incrédulas, maldiciones y hasta palabras soeces escapaban del susurro masivo que provocaba cada revelación de Fiallos. Como en las películas, cuando hay un “malo” que va ganando.

Le llegó el turno al mensaje del presidente Bolaños y con él comenzaron los aplausos, los vítores y las pancartas al aire. Cada frase de Bolaños, enfatizada en su “lucha contra la corrupción” era sucedida por fuertes aplausos y gestos de aceptación, que alcanzaron su clímax cuando el presidente le pidió a los diputados que desaforen a Alemán.

Tras concluir el discurso, hubo un rápido y espontáneo intercambio de abrazos, saludos y besos entre los funcionarios que iban saliendo y sus amigos y familiares que no pudieron ingresar a la sala principal del centro. Unos salían raudos a sus casas, mientras otros se quedaron en un ambiente de tertulia comentando la magnitud de “la huaca”. Los vendedores ambulantes, que se habían quedado tímidos en los alrededores del Olof Palme, se trasladaron a la acera principal a ofrecer chicles, cigarros y caramelos de menta.

Adentro, luchando contra los agentes del orden que trataban de impedirles llegar hasta los principales funcionarios del gobierno, se quedaban los periodistas y sus equipos, peleando a empujones por recoger las impresiones y gráficos de los presentes que, practicando sus mejores poses, evitaban moverse de sus lugares en espera de las cámaras.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí