Carolina Vallecillo Talavera
En los últimos días de junio estuvo apareciendo en los diarios del país la noticia sobre el asesinato de Joel Cruz Larios, el bebé de 21 meses que fue golpeado brutalmente por su padrastro Héctor Coronado, compañero de vida de Jackelin Cruz, madre del niño.
La noticia me causó tal asombro, indignación y tristeza al ir descubriendo cómo se desarrolló el lamentable hecho, los momentos de dolor y agonía que sufrió el bebé al morir y el calvario que el pequeño venía viviendo en su corta existencia, pero mayor sorpresa me causó el hecho de que su madre se aliara con el asesino de su pequeño al defenderlo ante la Policía y permitiera el maltrato del menor, ya que la autopsia reveló daños en el corazón, pulmones, fractura de costillas y golpes que el niño presentaba.
Es por esta razón que aunque ya pasó más de un mes desde que los hechos se dieron, no he podido digerir lo ocurrido, soy madre de un niño de 2 años, la edad de Joel Cruz, y no comprendo cómo una madre no defienda a su hijito y le permita vivir en un infierno.
Movida por mi corazón escribo esta carta para que este crimen no sea olvidado y quede impune, y para que la aterradora historia no se repita en el niño que la señora Jackelin de los Ángeles Cruz dará a luz próximamente. Si por Joel nada se pudo hacer debemos tratar de proteger al pequeño que nacerá y pido al Ministerio de la Familia, organismos cristianos de cualquier iglesia y familiares del menor que tomen cartas en el asunto para protegerlo, ya que su madre demostró que no tiene amor ni responsabilidad para criar un hijo, y un niño tiene derecho a vivir lleno de amor y seguridad, no lleno de golpes y maltratos psicológicos como el niño Joel Cruz Larios.