- Clubes y dirigentes siempre se culpan unos a otros
Wilder Pérez [email protected]
La Federación Nicaragüense de Fútbol (Fenifut) y los directivos de los clubes afiliados están claros de que este deporte no depende de ninguno de los bandos en especial. No obstante, su relación parece más un matrimonio por conveniencia que una empresa en común.
Por un lado, la Fenifut necesita equipos organizados para jugar, por el otro, los conjuntos precisan regirse bajo los estatutos de la federación para ser considerados como “existentes”.
Puede que ninguna de las partes acepten esto en su totalidad. Lo que no se puede ocultar es que las diferencias entre ellas no se han roto por una única razón: la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) desconocería la organización futbolística de Nicaragua. Y eso a ninguno le conviene.
Recientemente hubo pláticas entre los interesados. En las mismas se alcanzó un acuerdo que debe contener las fricciones o crear el escenario para dispararlas a lo incontrolable, el de reunirse cada mes y hablar con franqueza. La apuesta fue optimista, pero se percibe recelo.
La disposición está, pero las quejas continúan. “Esto es grave para el fútbol nacional, no hay armonía entre el ejecutivo de la Federación y nosotros. Eso nos limita, incluso, a la hora de ir a las empresas, porque da una imagen pésima del balompié nicaragüense, ante la opinión pública”, lamenta Marcos Sándigo, dirigente del San Marcos.
No obstante, Julio Rocha, presidente ejecutivo de Fenifut, desestima la aseveración, diciendo que “tenemos que estar claros de que la federación no puede ser obstáculo de nadie cuando es parte en su conjunto, si te considerás parte de eso no podés ser obstáculo para nadie”.
Ante esto, Geovanny Caprotti, Presidente de Parmalat, responde que “la Fenifut no estorba, pero creo han tomado muchas decisiones desacertadas”. El directivo opina que la piedra angular de todo el problema es el mal arbitraje, y que de lo contrario no habría mayores incidentes.
Rocha responde que cuando un equipo pierde suele culpar al arbitraje, un gremio que cataloga en etapa de “formación”. Pero Caprotti asegura que aun ganando siempre queda el mal sabor.
w Las decisiones
Y aquí viene el problema de “quién decide”. Sándigo asegura que “el presidente de la Federación delega a personas que no deciden… los ejecutivos de la Federación plantean que deben consultar a Rocha, y quizá no está en el país o está en otras tareas, eso obstruye o limita el desarrollo”.
El ejecutivo de Fenifut alega que “si los delegados no toman decisiones es porque existen comisiones, hay decisiones que no se pueden tomar y decisiones que sí”. Pero los directivos coinciden en que las respuestas suelen ser tardías o exageradas, especialmente en las sanciones.
Rocha asegura que el problema de fondo es que “muchas veces los equipos tratan de pasar por encima de sus funciones y querer asumir funciones que le corresponden a la federación… mucha gente quiere presentar un problema hoy y que una hora después se lo resolvás”.
Sea cual fuere la verdad, es posible que las reuniones mensuales sean para buscarle respuesta a los problemas antes que buscar castigo para los culpables. Aquí puede estar la reconciliación de las partes.
Sin comunicación y sin respeto
-Según los directivos de equipos, un problema fundamental en el fútbol nacional es la falta de comunicación. Pero ahora que le encontraron solución a esto, existen expectativas sobre el respeto que recibirán de parte de los miembros dirigente de la Fenifut.
-Marcos Sándigo comentó que “hace poco un ejecutivo de la federación le decía a un empresario importante de Nicaragua: Si vos querés llevate a tu club con tu dinero y tu empresa… no podemos pensar así si queremos que la empresa privada y los medios de comunicación se metan al fútbol”.
-Julio Rocha respondió que “en todo caso hay más irrespeto de parte de los directivos, pero no hemos actuado con rigor”.