En los cementerios públicos, es común ver algunas fosas abiertas con las lápidas movidas, dejando al aire los vapores mortuorios que emanan de criptas mal selladas. Adentro, no sólo anidan los restos de algún prójimo, sino también basura y peligro de enfermedades.

Cementerios PúblicosMayoría de muertos son jóvenes

Los cementerios públicos de Managua están llenos de historia sobre fantasmas y orgías profanas de vagos y delincuentes, pero ahora también reflejan nuevos problemas del país: la mayoría de sus moradores recientes son jóvenes víctimas de la violencia, las tumbas pueden estar contaminando las fuentes de agua, y la corrupción del gobierno liberal tampoco respetó […]

  • Los cementerios públicos de Managua están llenos de historia sobre fantasmas y orgías profanas de vagos y delincuentes, pero ahora también reflejan nuevos problemas del país: la mayoría de sus moradores recientes son jóvenes víctimas de la violencia, las tumbas pueden estar contaminando las fuentes de agua, y la corrupción del gobierno liberal tampoco respetó el abandono de miles de muertos, que ahora corren el riesgo de ser desalojados

José Adán Silva [email protected]

La mañana del 18 de julio, una denuncia poco común llegó a la redacción de LA PRENSA a través del hilo telefónico. Una angustiada señora denunciaba con asco que una manada de perros se disputaban en plena calle los huesos de una calavera humana que habían extraído de una tumba del cementerio de Las Jagüitas, después de varios días de lluvia.

Con asco, la mujer confesó que frente a ella tenía la prueba de tan macabro festín: un cráneo humano que su perro arrebató a la bulliciosa jauría callejera, el cual intentaba enterrar en el patio de la casa.

Sin más detalles y de forma abrupta, la mujer colgó el teléfono para espantar con chillidos y ruidos al perro que, quizás aprovechando que su dueña hablaba por teléfono, intentó saborear otra vez el trofeo óseo que la señora, minutos antes, le había arrebatado del hocico a golpe de escobazos.

Aunque la llamada no regresó, y no se comprobó la veracidad de la denuncia, quedó en el aire una pregunta: ¿Qué tanta seguridad existe para preservar la salud de las poblaciones que habitan en los alrededores de los cementerios?

En búsqueda de respuestas encontramos cuatro hallazgos escalofriantes: la juventud nicaragüense se está matando violentamente, la corrupción liberal no respetó ni a los muertos, y las viejas condiciones físicas de los principales cementerios públicos ponen en riesgo la salud de los vecinos de los cementerios. Para colmo, se agotan las tumbas.

LOS JOVENES SE MATAN

Según las estadísticas de los dos últimos dos años sobre el porcentaje de entierros en el Cementerio General de Managua, de 130 muertos que en promedio llegan cada mes a este camposanto, la mayoría no pasa de los 30 años y fallece de forma violenta o en accidentes.

Estos datos los registró el administrador del cementerio, Rigoberto Muñoz, quien está al frente de este lugar desde que asumió la Alcaldía de Managua Herty Lewites. Dice que como parte de un plan de modernización y actualización de estadísticas de los cementerios públicos, empezó por anotar las causas de fallecimiento de las personas, reflejadas en las actas de defunción emitidas por el Instituto de Medicina Legal y los hospitales.

Un informe que Muñoz presentó a la delegación municipal del distrito II, reflejó lo siguiente: “Con el accionar de las pandillas y accidentes de tránsito, recibimos solicitud de servicios brindados a 130 personas que fallecen como promedio en un mes, y el 70 por ciento de los fallecidos son por accidentes de tránsito, pleitos de pandillas, homicidios y otros. Las edades (de los muertos) oscilan entre los 16 y los 30 años”.

La cifra contradice las estadísticas sobre las expectativas de vida de los nicaragüenses. Según el informe de población anual de 2001 del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (FNUAP), la expectativa de vida de los nicaragüenses comunes anda por los 68 años. Las estadísticas del Cementerio General hacen añicos esas expectativas.

CORRUPCION NO RESPETO NI A LOS MUERTOS

El delegado del Distrito II de la Alcaldía de Managua, Héctor Gatica, reveló que la nueva administración edilicia de Herty Lewites hizo una auditoría sobre el manejo del Cementerio General, porque sospechaban que hubo negocios ilícitos con las tierras destinadas a los muertos, durante 10 años de alcaldías liberales.

“En las pasadas administraciones hicieron del terreno de los muertos un negocio oscuro, ya que lotificaron en áreas verdes para vender tumbas sin que reportaran los ingresos, y además, tenemos sospechas de que desalojaron a miles de tumbas que creían olvidadas, para revenderlas sin registrar el cambio ni la plata”, afirmó Gatica.

Encontraron, además, que el nepotismo había socavado el respeto por los muertos. Las anteriores administraciones supuestamente organizaron cooperativas de trabajadores de cementerios, que mantenían el monopolio de los trabajos de regado de tumbas, limpieza, construcciones y reparaciones de bóvedas, ventas y otros servicios funerarios, con afines al liberalismo.

“Vendían el lote y en las estadísticas lo anotaban como reposición, pero la diferencia del dinero se la embolsaban. Los que sabían se quedaban callados y nadie decía nada”, dice Gatica. El negocio fue descubierto cuando una señora vino de Estados Unidos a enflorar a su hijo muerto en la guerra de los años ochenta, y descubrió que la cruz que lo identificaba ya no era la misma, era nueva, y en vez del nombre de su hijo estaba el de una señora muerta en los años noventa.

Los cálculos de la Alcaldía indican que la Administración liberal vendió de manera irregular al menos mil lotes destinados a las áreas verdes de los cementerios, cuyos ingresos no fueron reportados, y al menos 500 tumbas fueron desalojadas para revenderlas sin ningún registro o control.

NO HAY MUERTOS IGUALES

De acuerdo con estudios preliminares de la Delegación II de la Alcaldía de Managua, sobre la ubicación e identificación de los contribuyentes en deuda con la Municipalidad, por el uso de los cementerios, hasta un 25 por ciento podrían haber fallecido desde el terremoto de 1972, las guerras civiles y otras causas.

Existe una ley de reglamentación a los cementerios aprobada en junio de 1995, que en su artículo 17 dice textualmente que “aquellos contribuyentes que caen en mora en el pago de sus impuestos por cinco años pierden el derecho de sus lotes a perpetuidad, y dichos lotes pasarían a ser de utilidad pública para la comunidad de Managua”.

Dos cosas ocurren con los muertos. Una es que la gente que ha adquirido un lote se olvida de pagarlo anualmente, hasta el día en que lo van a ocupar. La otra es que una vez ocupado el lote, se olvidan de pagarlo hasta que vuelve a ocurrir otro deceso. Así lo indican las estadísticas de 40 mil contribuyentes, de los cuales 32 mil están en mora.

Otro de los hallazgos encontrados en los cementerios es un hecho que desvirtúa la frase de que ante la muerte todos somos iguales: la categorización de los muertos. Desde su inicio, hasta la fecha, las tumbas las han clasificado en clases: muertos de primera clase, de segunda, de tercera y de caridad.

AL MAL TIEMPO, BUENA CARA

Ante la falta de recursos para ordenar todos los problemas del Cementerio General, la delegación II de la Alcaldía de Managua ha optado por un plan de ornato. Hay un proyecto de levantar un muro perimetral de 432 metros en los alrededores del Cementerio Occidental; se ha comenzado a iluminar el cementerio para llevarle un poco de luz a la oscuridad de los muertos, se levantará un monumento a las 10 mil víctimas anónimas del terremoto del 72, y se propondrá elevar el cementerio a rango de patrimonio cultural de Managua, con fines turísticos.

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