Tela de duda en caso de niño de Achuapa

Psicóloga forense reitera ausencia de indicadores de abuso sexual, mientras esposa del padrino insiste en relato de menor Luis Eduardo Martínez M. yMoisés Martí[email protected] Mientras forenses del Instituto de Medicina Legal dictaminaron que no hay evidencias de agresión sexual en perjuicio del llamado “Niño de Achuapa”, surgen dudas sobre las pretensiones del padrino del menor, […]

  • Psicóloga forense reitera ausencia de indicadores de abuso sexual, mientras esposa del padrino insiste en relato de menor

Luis Eduardo Martínez M. yMoisés Martí[email protected]

Mientras forenses del Instituto de Medicina Legal dictaminaron que no hay evidencias de agresión sexual en perjuicio del llamado “Niño de Achuapa”, surgen dudas sobre las pretensiones del padrino del menor, Esmán Ruiz Betancourt, quien denunciara ante la Policía el sonado caso.

Ruiz Betancourt, originario de Achuapa, es un enfermero que hasta hace poco laboraba en un centro de salud de Monte Frío, comunidad cercana a Achuapa en el departamento de León.

Pero, luego de denunciar el caso ha recibido supuestas amenazas de muerte y optó por buscar trabajo en la comunidad Santa Rosa, en el municipio matagalpino de San Isidro, también en un centro de salud.

Ayer, LA PRENSA buscó a Ruiz en casa de su esposa Marina García Castro, en la ciudad de Matagalpa, donde el menor residió por unos meses, sin embargo, Ruiz aún se encontraba trabajando en Santa Rosa.

No obstante, la señora García relató que durante las vacaciones, previas al curso escolar de este año, los familiares del menor lo enviaron a Matagalpa, donde ella lo cuidaba. Al finalizar el período de vacaciones, ella lo envió de regreso donde sus familiares en Achuapa, pero luego éstos lo mandaron de regreso para que estudiara.

Fue entonces que, según doña Marina, “traje al niño para acá, pero ya hacía más de un mes que habían entrado a clases y una hija mía, hablando con las maestras, lo fue a matricular y ya estando el niño en clases lo tuvieron como un mes pero me lo expulsaron porque era necio, no dejaba dar clases, les bebía los frescos a los demás niños y les esculcaba las mochilas”.

ESPOSA DEL PADRINO PRIMERA EN ESCUCHAR RELATO

Una vez expulsado de la escuela, dice doña Marina que el menor aún permanecía en su casa pero, “un día lo voy a bañar y veo que anda lastimadas sus partes, cuando le pregunto que qué era eso, él me dijo que su padrastro (lo abusaba) por detrás, yo me asusté demasiado y cuando vino mi marido le conté lo que me dijo el niño”.

Según el relato de la señora García, al contar a su esposo lo que el niño revelaba, éste lo llevó nuevamente a Achuapa donde recurrió ante la judicial de ese municipio y un médico que confirmó los abusos en perjuicio del menor y luego iniciaron los trámites legales que obligaron a entregar al niño al Ministerio de la Familia en León.

Ante los rumores de que Ruiz Betancourt había salido del país, la señora García dijo que “mi marido no ha salido para nada, él no tiene por qué salir, no tiene ningún delito y lo único que hemos hecho es denunciar lo que al niño le habían hecho”.

PSICÓLOGA EXPLICA INFORME

Bastaron dos horas y media de reunión para que María Elena Espinoza, psicóloga forense del Instituto de Medicina Legal, determinara que el menor de Achuapa no presentaba indicadores emocionales que evidenciaran que hubiese sido víctima de algún tipo de abuso sexual.

Espinoza aplicó cuatro técnicas especiales (observación, entrevista psicológica, juego libre, técnica de la historieta) durante su encuentro con el menor y durante todo el tiempo que pasó con él, el niño demostró ser muy inteligente y activo, pero no presentaba indicios psicológicos que mostraran la presencia de un abuso sexual.

El informe de Espinoza coincidió, con el de los médicos forenses, Cándida Chávez, Abad Valladares y Sara Mora Grillo, quienes al realizar una serie de exámenes físicos determinaron la ausencia de indicios clínicos de abuso sexual.

LA PRENSA logró conversar con la doctora Espinoza, quien reiteró lo expuesto en el informe, agregando que en la mayoría de casos de abuso sexual a menores, se pueden percibir indicios psicológicos que indiquen con mucha exactitud la presencia de alguna violación.

“No encontré ningún hallazgo psíquico relacionado a alguna experiencia de agresión sexual en el niño. Mientras hablé con el niño y el proceso de técnicas especiales, no se percibió ninguna reacción emocional significativa o llamativa que sugiera agresión sexual. Puedo decir además que es un niño muy inteligente, no mostró signos de angustia y muy cooperador”, comentó la especialista.

“No hay testimonio de abuso o reacción emocional que sugiera el abuso, que se logra percibir en la mayoría de los casos de abusos, se percibe una afectación emocional en los niños víctimas de abuso cuando se logra hablar con ellos”, agregó.

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