El ropasuciero de Pablo

Roberto Argüello Noguera [email protected] Estudié en México, en Guadalajara. Y durante cinco años compartí pensiones, y apartamentos con tres amigos y compañeros. Contratábamos una muchacha o señora para los quehaceres de la casa: limpieza, lavado, planchado, cocina, etc. En el etc. —a veces— hubo “servicios” más allá del deber. Pero ni todo el desorden de […]

Roberto Argüello Noguera [email protected]

Estudié en México, en Guadalajara. Y durante cinco años compartí pensiones, y apartamentos con tres amigos y compañeros.

Contratábamos una muchacha o señora para los quehaceres de la casa: limpieza, lavado, planchado, cocina, etc. En el etc. —a veces— hubo “servicios” más allá del deber.

Pero ni todo el desorden de cuatro estudiantes solteros, jóvenes y en el extranjero, por cinco años, me prepararon para el ropasuciero de Pablo. Pablo, es sobrino de mi esposa, y me brindó en Estados Unidos su casa en Miami por un par de meses. Pablo estaba soltero, recién graduado y vivía solo en un apartamento de una habitación y un baño. Suficiente.

En el baño de Pablo estaba el ropasuciero. De buen tamaño, pero incapaz de retener en su interior toda la ropa sucia de su propietario. Había ahí, no menos de cuatro docenas de camisetas, igual numero de calzoncillos, y no menos pares (?) de calcetines. Las camisas y “T-shirts” no se quedaban atrás.

Al no poder contener mi asombro, me enteré que en USA es más fácil comprar ropa nueva que lavar y planchar. Y sobre todo posible. En México o en otro país del tercer mundo hubiese sido sumamente caro para un estudiante En fin, que al final, cuando ya no había más ropa limpia en el closet, y el ropasuciero estaba a punto de estallar peligrosamente, Pablo tomaba conciencia de que ya era demasiado y hasta entonces, procedía a lavar y secar, en varias “cargas” y varias horas.

La Contraloría General de la Republica, la Procuraduría General de la Republica y la justicia de Nicaragua —en general— me recuerdan el ropasuciero de Pablo. Están llenos de trapos sucios y nunca lavan (han “mojado”, alguno se les va a “nacer”). Ya hay más cargos y hallazgos que camisetas de Pablo. Se están rebalsando de cargos y robos —y aún nos ofrecen sacar más— pero y… ¿cuándo van a lavar? Les faltará “detergente” Porque con lo robado no dudo que los implicados aún pretendan enseñarnos ropa limpia.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí