¿Déficit Atencional? No sé , me suena a economía, dice Carlos Gutiérrez.
-Pues a mí me parece que es una clase tipo matemáticas, le responde su amigo Ernesto.
-No hombre, vos estas loco… suena más a money, contesta Carlos.
-Claro que no, suena a complicaciones académicas…. insiste el otro.
Pero no es ni una cosa ni la otra. Lejos de ser un término económico o una asignatura, el Déficit Atencional es un trastorno neurobiológico (con estructuras cerebrales distintas al resto de mortales con inteligencias normales), cuyas manifestaciones se resumen a problemas de atención que pueden estar acompañados de hiperactividad o inatención, según explican los expertos.
“Bill Gates, el master en tecnología de punta vive con déficit atencional. Lo que te indica que quienes lo enfrentan no son personas tontas sino gente muy inteligente, que muchas veces raya en la genialidad, generalmente incomprendidas”, explica Elizabeth Sequeira, sicóloga clínica.
Y de eso es una muestra Mónica Siles González. Siles se acaba de bachillerar en el Colegio Americano. Tiene 18 años pero fue hasta los 13 que se enteró que era parte del grupo de las personas con Déficit Atencional. “Siempre fui una persona depresiva y completamente necia. No me gustaba estudiar, no me gustaba el colegio porque me trataban mal ya que no entendían que lo que yo necesitaba era más tiempo para entender las materias”, relata la chavala.
Ella continúa: “En mi escuela me hacían sentir como tonta sólo porque yo pedía que me explicarán con más paciencia las clases, no me creían nada y esto me deprimía más. De allí fue que mi mamá decidió llevarme a un especialista y así comencé a superar mis problemas”, comenta. Después de seis meses de terapia y tratamiento médico Siles demostró que de tonta no tenía nada.
Con la ayuda de su familia, se graduó con honores. Superó sus crisis depresivas con sus habilidades, como la pintura y dio a conocer su “diferencia” con una tesis de fin de curso que sensibilizó a la comunidad educativa sobre el problema. Hoy día, Siles se prepara para entrar a la universidad donde espera egresar como arquitecta. Sigue siendo sociable pero controla su hiperactividad.
No es fácil
Sin embargo no todo los casos son tan color de rosa. “Mi hijo, quien tiene 17 años, desde chiquito tuvo que lidiar con el Déficit Atencional”, cuenta doña María Eugenia Rodríguez. Luego prosigue: “desde los tres añitos le dimos seguimiento porque él fue muy inquieto y siempre buscó el peligro subiéndose en las partes altas de la casa. Tardó en hablar fluidamente y era muy distraído”, refiere.
“Ya en el preescolar le costaba concentrarse e integrarse con el grupo. En primaria fue lo mismo, el cambio le afectó. Aunque en esta etapa los profesores fueron de mucha ayuda. Y en secundaria hemos tenido que lidiar con la crisis de la adolescencia: rebeldía, independencia, poca tolerancia para aceptar interferencias de los padres o maestros. Es decir cada etapa ha sido difícil, porque cada día es una meta a cumplir”, afirma la señora.
Sin embargo precisa que ha salido adelante gracias al amor que le tiene. “Ese amor me ha llevado a tenerle paciencia, a documentarme. Y a no verle sólo sus dificultades sino también sus áreas fuertes. Y ahí vamos caminando”, exterioriza.
Características
Según Elizabeth Sequeira, sicóloga clínica experta en Déficit Atencional, de cada 100 muchachos o menores reunidos en una aula de clase de 9 a 10, tiene Déficit Atencional. “Inclusive hay quienes hablan de una afectación del 17 por ciento en la población infantil y juvenil”, expone la especialista.
¿Pero qué lo origina?
“En la mayoría de los casos nacen con esto, es decir lo heredan. En otros, adquieren el trastorno durante el embarazo cuando hay amenazas de aborto a repetición, placentas previas con sangrado; cuando nacen moraditos o amarillos o cuando tienen un proceso de parto de dos a tres días. También los menores que sufren meningitis o traumatismo cráneo encefálico son blanco de este trastorno”.
¿Cuáles son las características típicas durante la adolescencia?
“Aparte de ser inteligentes, geniales. En el caso del déficit atencional con hiperactividad e impulsividad vemos a muchachos que les gusta estar en todo, que les gusta resolver sus cosas al instante. Suelen tener problemas de conducta en el colegio, una novia tras otra. No miden el peligro y nada los detiene”.
¿Qué pasa con los que presentan déficit de inatención o en los que se combina ambas situaciones?
“Al igual que los hiperactivos e impulsivos son superficiales. Pero son más distraídos y tímidos. Al punto que los llegan a asociar con los haraganes”.
¿Pero todas esas características son comunes en esta etapa?
“No son comunes, porque en éstos muchachos todo se presenta en excesividad y por eso preocupan”.
¿En qué consiste el tratamiento?
“El tratamiento es multidisciplinario ya que requiere un esfuerzo conjunto: familia, maestros y adolescente. A todos se les explica todo lo referido al déficit y se les da recomendaciones. Individualmente al muchacho se le hacen diferentes tipos de exámenes que van desde revisiones cerebrales hasta auditivas o visuales para descartar otros diagnósticos y después se les da terapia con programas de modificación de conducta, principalmente, donde se trata de que ellos o ellas antes de actuar piensen”.
Sobre la jugada
PANDA es hasta el momento, la única organización que aborda el Déficit Atencional en Nicaragua. María Eugenia Rodríguez, su representante, explica que ésta dio sus primeros pasos en 1967 con el objetivo de brindar información sobre el trastorno y orientar sobre qué hacer, para sobrellevarlo. Pero fue hasta 1998 que obtuvo su personería jurídica.
Actualmente, detalla que PANDA la conforman más de 200 padres de familia, quienes son asesorados por un consejo consultivo integrado por un neuro pedíatra, una sicóloga logopeda y una sicóloga clínica. Lo que les permite abordar el déficit con argumento.
A la fecha el mayor aporte de PANDA ha sido el de remitir a los padres con hijos afectados a especialistas y el de dar orientaciones bimensuales o anuales en el Colegio Pedagógico, con buenos resultados.
En los próximos meses, PANDA espera dar cobertura a los departamentos del país. Aunque tienen claro que para continuar en este proceso de difusión necesitan apoyo económico y enlaces que recepcionen sus propósitos. Si están interesados en ayudar u orientarse, PANDA se ubica contiguo a Radio Tigre en Ciudad Jardín. Su teléfono es el 248-4085.
Las alertas
Un adolescente con déficit… tarda mucho en entender clases como el Español, Inglés, Ciencia o Historia. Pero son expertos en tecnología.
Nunca copia las tareas en clase, no termina los trabajos asignados, es desordenado, se aburre con facilidad, se sale del aula.
No persiste en el esfuerzo.
Para él o ella no existen las normas ¡no conoce el límite!
Las sugerencias
La experta recomienda a los padres de familia comunicarse con sus hijos. Lejos de regañarlos hablarles como amigos sin dañar su autoestima. Aparte de eso les sugiere adecuar el material de estudio y documentarse o hablar con un profesional en la materia que puede ser un psicólogo .
A los muchachos y muchachas, aconseja darse la oportunidad de recibir atención. “En vez de echar a perder su vida por un problemas es mejor que se traten, acudiendo a un especialista. Y les aseguro que la vida les va a cambiar”, garantiza.
¿Tu opinión?
Ulises Martínez, de 15 años
“Imagino que es una rara enfermedad en la piel. Es decir algo así como una afectación de heridas en la espalda. Creo que eso es. Si eso es”.
Alberto Mejía, de 23 años
“Para mí, es algo que tiene que ver con la autoestima y con el amor. O sea aborda los problemas de baja autoestima y las depresiones amorosas”.
Kenia Escobar, de 19 años
“Creo que es un trastorno en la mente. Tal vez tenga que ver con la atención. No sé, por ejemplo con la gente que es bacanal y que no pone atención en la escuela”.
Albita García, de 15 años
“Pienso que es una enfermedad que afecta todo el cuerpo. O sea, pienso que son ronchas que se riegan en toda la piel y que pican mucho. Eso imagino yo…”.