Marvin Benard está fuera de acción y difícilmente jugará en el resto de la temporada con los Gigantes.

Quiere jugar aquí

Marvin Benard en amplia entrevista con La Opinión Carlos Alvarado LOS ÁNGELES.- Hace cuatro años, cuando Marvin Benard se encontraba jugando en el béisbol de Nicaragua y fue reconcentrado por los Gigantes, muchos consideraron que el pelotero nicaragüense no volvería a actuar en la pelota de su país. Sin embargo, después de una operación que […]

  • Marvin Benard en amplia entrevista con La Opinión

Carlos Alvarado

LOS ÁNGELES.- Hace cuatro años, cuando Marvin Benard se encontraba jugando en el béisbol de Nicaragua y fue reconcentrado por los Gigantes, muchos consideraron que el pelotero nicaragüense no volvería a actuar en la pelota de su país.

Sin embargo, después de una operación que le fue practicada en la rodilla izquierda el mes pasado, Benard ha contemplado la posibilidad de participar en el próximo campeonato del beisbol nica.

Será como parte de un proceso de rehabilitación y con el propósito de ponerse en forma para los entrenamientos primaverales del elenco de San Francisco.

“Tengo pensado ir a jugar a Nicaragua… Si me dan permiso”, informó a los lectores de La Opinión, el ahora jardinero suplente del elenco de la bahía norcaliforniana.

Aunque Benard ni siquiera se imagina con qué equipo se desempeñaría en el torneo que comienza en noviembre, es posible que defienda los colores del equipo Bóer, el más popular de Nicaragua y con el cual participó en 1998.

En esa ocasión, el guardabosque zurdo que nació en el pequeño poblado Rosita, otrora próspera mina de oro localizada al norte del litoral Atlántico, no completó su ciclo en el campeonato de su terruño.

“Los Gigantes me mandaron a llamar porque estaban a punto de ser multados por las Grandes Ligas, creo que eran 250 mil dólares. No se puede jugar fuera de Estados Unidos sin autorización”, subrayó.

La prioridad de Benard es jugar en Nicaragua, pero si por alguna razón no logra su objetivo, el patrullero zurdo volteará su mirada hacia República Dominicana.

“Tengo entendido que Stan Javier es dueño de un equipo en Dominicana. Voy a ponerme en contacto con él para ver qué chance hay allá”, manifestó.

En relación al origen de la lesión que lo tiene en la lista de inhabilitados desde hace cuatro semanas, Benard no tiene respuesta concreta.

“Fue de lo más raro. Estaba jugando en el right field, tomé dos o tres pasos y cuando paré oí un ‘pá…’, como que se me reventó algo. Me comenzó a molestar, pero seguí jugando. Lo hice casi como una semana y media. Después, el dolor ya no lo aguantaba, entonces me examinaron y encontraron que tenía dañado unos meniscos en la rodilla”, precisó.

La cirugía fue artroscópica, no duró más que un par de horas, un tiempo que forma un agudo contraste con el que le tomará su recuperación. Pero Benard no tiene prisa.

“Los fisioterapistas tienen cruzado los dedos a ver si estoy listo para septiembre. Estoy trabajando duro, pero no creo. Esto va para largo. Hay que tener paciencia”, expresó.

“Uno viene todos los días a los ejercicios y pase lo que pase no se ve nada (progreso). Se siente lo mismo”, se lamentó.

“Cuando uno se tuerce el tobillo, después de unos cuantos días se le va el dolor y comienza a caminar mejor y mejor. Esto es diferente. No tengo dolor, pero no puedo ponerle peso a la rodilla y por eso tengo que andar muletas. No sé lo que está pasando adentro. Tendré que esperar un mes para la próxima radiografía a ver cómo va”, dijo.

“No lo sé. No tengo ni idea. Es lamentable no contar con él en estos momentos”, señaló el manager de los Gigantes, Dusty Baker, cuando se le solicitó su opinión en torno al caso de Benard.

EN MOMENTOS GRISES

Tal como le sucede hasta a las grandes figuras de las Grandes Ligas, Benard pasa por uno de los peores momentos de su carrera, justo después de que la organización sanfranciscana le otorgara un contrato de tres años por 4.2 millones de dólares, el 5 de abril de 2000.

“Los incentivos económicos son un reconocimiento a lo que uno hizo en el pasado y lo que es capaz de hacer más adelante. Así lo considero”, destacó Benard, un año después de estampar su firma en el acuerdo que expira en 2003.

Para su infortunio y beneplácito de sus detractores, que según él son muchos en San Francisco, incluso algunos compatriotas, la inesperada lesión le hizo compañía a un bajo rendimiento que lo ha relegado a la banca en las dos temporadas pasadas.

Pese al bajón que experimenta actualmente Benard, de aquel pelotero agresivo, salpicado de optimismo, aún queda mucho, según lo vaticinan varios scouts de los Gigantes.

Aquel Marvin Benard que sorprendió a propios y extraños con promedio de bateo de .324 en la temporada 1998 y más de cien carreras anotadas en las dos campañas siguientes luce triste, pero no frustrado.

“Para mí no existe esa palabra (frustración). Sé y tengo fe en Dios que puedo recuperar mi forma habitual de jugar. Sólo necesito salud y un poco de suerte. El resto lo pondré yo. De eso no tengo duda”, puntualizó el sexto nica que escaló las Ligas Mayores en 1995.

Le antecedieron los lanzadores derechos Denis Martínez, Antonio Chévez, Albert Williams y Porfirio Altamirano, así como el malogrado jardinero David Green.

En la actualidad militan tres nicaragüenses en el mejor béisbol del mundo: Vicente Padilla, estelar pitcher derecho de los Filis de Filadelfia; Oswaldo Mairena, relevista zurdo de los Marlins de Florida, y Benard.

SUS NÚMEROS EN 2002

– Juegos: 58

– Turnos: 116

– Promedio de bateo: .293

– Carreras impulsadas: 13

– Carreras anotadas: 16

– Total de hits: 34

– A la lista de lesionados: 7 de julio.

Tomado de La Opinión.  

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