Ricardo Galán
En relación al artículo escrito por el señor Jorge Loáisiga: “Mano de Alemán en Enitel”, lunes 29 de julio de 2002, relacionado con la venta del 40 por ciento de las acciones de la empresa telefónica nicaragüense, me sorprende que un periodista tan reputado como él haga eco -sin investigar a fondo las fuentes, y por ende la veracidad de las mismas- de las falsedades expresadas en su momento por el alcalde de Managua, Herty Lewites, quien por ignominiosos motivos ha tratado de mezclarme con la venta de dicha empresa.
No tuve ni tengo absolutamente nada que ver con la venta de Enitel, como lo señaló la propia gerencia de Telia Swedtel AB-Emce, compañía de un país como Suecia que cuida el comportamiento de sus empresarios y que por lo tanto éstos merecen respeto y no debe ponerse en tela de duda sus aseveraciones.
No conozco, ni siquiera de vista, el señor Fredy Nasser Selman, a quien Loaisiga señala como socio mayoritario de la empresa Megatel de Nicaragua, que presuntamente habría absorbido a Telia Swedtel.
Sería conveniente que preguntara al embajador de Suecia si realmente existió tal operación de “absorción” y que corrobore con él la aseveración expresada por la gerencia de Enitel, en el sentido de que no sólo no tuve yo participación alguna en la venta de la telefónica, sino que inclusive no me conocen.
Es conveniente aclarar que no soy socio de Alejandro López Toledo, ni de la Empresa Casco, así como tampoco tengo responsabilidad alguna en el caso del Canal 6.
En toda mi vida no he cometido ningún ilícito, como espero poder probar cuando se deje de manipular a la justicia. La propia Contraloría de Nicaragua ha señalado que no existe el pretendido fraude, ya que la maquinaria que respaldó dicha operación vale casi el doble del supuesto desfalco.
En igual forma, mi nombre no aparece en el dictamen elaborado por la propia Contraloría, ni pueden existir pruebas en mi contra, puesto que, repito, nunca he cometido delito alguno.
Ex embajador de México