- Existe “canal específico” que registra caricias de seres queridos
Juan Ramón RomeroEFE
WASHINGTON.- Un estudio del cerebro ha demostrado que los seres humanos tenemos un canal específico de nervios para registrar las caricias de una madre y de los seres queridos, lo que puede ayudar a entender el “toque especial” que tiene el amor.
Investigadores de Suecia y Canadá han descubierto que esos nervios especiales discurren en paralelo a los canales principales del tacto y las sensaciones cotidianas, pero son independientes y su información sólo se mezcla en la región del cerebro que elabora las emociones.
Hakan Olausson, neurofisiólogo de la Universidad Sahlgrenska de Goteborg, en Suecia, afirma que este sistema determina, probablemente, los aspectos emocionales del tacto y el placer o la aversión que sentimos cuando alguien nos toca.
Los científicos, cuyos trabajos se han publicado en la revista Nature Neuroscience, afirman que se trata de un conjunto de fibras nerviosas muy finas que envían señales lentas al cerebro desde la piel, las cuales se han encontrado en gran número en los antebrazos.
Por el contrario, las fibras que detectan presión, temperatura o contacto físico directo están también en la piel, pero son más gruesas y envían señales eléctricas rápidas al cerebro.
Mientras que las fibras gruesas envían información al área “somatosensora” del cerebro, las fibras que registran las caricias dirigen sus estímulos a una zona denominada el “córtex insular”.
Los investigadores sostienen que estos nervios que procesan las sensaciones relacionadas con el amor parecen haber sido designados para guiar a los seres humanos a través de la ternura y los cuidados especiales que necesitan para su desarrollo.
También afirman que estos nervios parecen estar activos desde las primeras horas de la vida, incluso en el vientre materno, lo que permitiría a los bebés “sentir” el toque afectuoso de sus padres antes incluso de percibirlos directamente.
Los psicólogos y neurólogos conocen la existencia del canal nervioso relacionado con el afecto a partir de estudios realizados con crías de monos, en los que se comprobó que eran capaces “de mostrar afecto por una madre adoptiva en respuesta al confort táctil”, se indica en el estudio.
Pero determinar cómo ese sistema se diferencia del sistema nervioso principal ha resultado difícil.