- Jóvenes campesinos son avalados
por organizaciones para estudiar en la UCA - Todos tienen como meta volver
a sus municipios para trabajar en el desarrollo de los mismos
Moisés Martí[email protected]
Salieron de sus hogares tras un sueño. La oportunidad para estudiar una carrera que les brindaría las herramientas necesarias para regresar a sus comunidades y aplicar los conocimientos adquiridos en beneficio de la población.
Por ese sueño se aventuraron a dar ese gran salto de la vida calma y tranquila del campo a la agitada y vertiginosa de Managua. Día a día se esfuerzan para continuar siendo merecedores de este reconocimiento, que a la vez es una responsabilidad.
Son 11 alumnos, todos estudiantes de Ingeniería en Sistemas de Producción Agropecuaria. De escasos recursos económicos y provenientes de comunidades rurales lejanas caracterizadas por enfrentar graves problemas sociales, ellos tuvieron la suerte de ser “bendecidos” por el aval de una organización o productor para poder estudiar en la Universidad Centroamericana (UCA).
Debido a esta relación con la universidad, una organización, empresa o sencillamente un particular puede avalar al hijo de uno de sus empleados o socios, y así éste puede ser beneficiado con un beca completa de estudios (hospedaje, alimentos, fotocopias) en este centro de educación superior. Curiosamente, todos los beneficiados son varones.
AVAL NO IMPLICA COMPROMISO
David Evenor Martínez es originario de Telpaneca, Madriz. Su padre pertenece a una asociación de cafetaleros vinculada a la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), por lo que esta organización lo avaló con una beca.
“El objetivo es llegar al campo a impartir mis conocimientos en la comunidad. Yo conozco mucho de la realidad de la gente del campo, por eso cuando la UCA mandó una carta la UNAG me ofreció la oportunidad para estudiar y así ayudar a mejorar a mi municipio y educar al campesino”, expresó.
Sin embargo, Martínez explicó que el aval de la organización no necesariamente significa un compromiso para trabajar con ésta. “El organismo sólo propone y avala a quien va a ser beneficiado, pero puedo trabajar con cualquier organismo dedicado al campo. No necesariamente tengo que trabajar con ellos, pero siempre estoy pendiente de cualquier buena oferta”, añadió.
ÚNICO CHANCE DE ESTUDIAR
En el caso de Ernesto José Núñez, proveniente de El Viejo, Chinandega, fue avalado por Urcoopanic (Unión Regional de Cooperativas de Pesca Artesanal de Nicaragua) debido a que su padre es socio de una empresa.
“En mi caso es la primera y última oportunidad que tengo de estudiar una carrera universitaria, ya que yo estaba estudiando, pero no pude terminar mi carrera por falta de dinero, por eso fue que cuando salió esta oportunidad la aproveché”, comentó.
Una situación curiosa fue la que atravesó Manuel Navarro, quien también fue avalado por Urcoopanic, pero gracias a un favor del destino. “Una socia de pocos recursos de la cooperativa pidió una beca para su hija, creyendo que era para secundaria. Cuando vio que no era así, ella decidió regalársela a mi tía, quien me la dio a mí, y yo me fui en carrera para meter mis papeles”, relató.
APADRINADO
Para Léster Juárez Hurtado, oriundo de Jinotega, la oportunidad de estudiar le llegó gracias a un “padrino” que trabaja directamente con la UCA.
“Mi papá trabaja para un productor cafetalero de nombre José Armando Chávez, que es asociado con la UCA, porque en su finca tiene unos laboratorios de química. El productor me avaló, y con esta oportunidad quiero trabajar y sacar adelante mi municipio, porque de otra forma no pudiera haber estudiado”, apuntó.
VOLVER AL TERRUÑO
Vera Amanda Solís, Decana de la Facultad de Ciencia y Tecnología del Ambiente, explicó que este proyecto tiene un año de estar implementándose, y por el momento sólo se está haciendo en dos carreras: Ingeniería en Sistemas de Producción Agropecuaria y en Ciencias y Tecnología del Ambiente.
Aseguró que existe un compromiso tácito con los beneficiados, de que al concluir sus estudios en la UCA deben regresar a comunidades para trabajar en proyectos destinados a su desarrollo, sean o no de esta universidad.
“La idea es dejar sentada la presencia de la UCA en Nicaragua, ese es el objetivo principal de este proyecto, porque beneficio económico directo no hay, pero creo que con esto estamos contribuyendo de forma más provechosa, porque como dijo nuestro Rector: ‘Hay que re-enamorarnos de Nicaragua’ ”, expresó Solís.