El Santo Padre concede la comunión a un joven peregrino.

Papa: Abuso de sacerdotes es “vergüenza”

Sumo Pontífice habla por primera vez públicamente del delicado tema ante casi un millón de jóvenes en Canadá A la vez, pidió humildemente comprensión y apoyo a pastores que obran bien AP TORONTO.- El papa Juan Pablo II dijo el domingo que los escándalos sexuales que han conmocionado a la Iglesia Católica provocan “una profunda […]

  • Sumo Pontífice habla por primera vez públicamente del delicado tema ante casi un millón de jóvenes en Canadá
  • A la vez, pidió humildemente
    comprensión y apoyo a pastores
    que obran bien

AP

TORONTO.- El papa Juan Pablo II dijo el domingo que los escándalos sexuales que han conmocionado a la Iglesia Católica provocan “una profunda sensación de tristeza y vergüenza”, pero instó a los jóvenes católicos a apoyar a la vasta mayoría de los sacerdotes que obran bien.

En su primer discurso público sobre el tema en lo que va del año, el Papa señaló ante más de medio millón de personas congregadas en la misa con la que concluyó la Jornada Mundial de la Juventud, que los creyentes no deben permitir que los actos de unos pocos desvíen su devoción.

“Si ustedes aman a Jesús, aman a la Iglesia, no se sientan desalentados por los pecados y las fallas de algunos de sus miembros”, dijo el pontífice.

Si bien “el daño que algunos sacerdotes y religiosos hicieron a jóvenes y (personas) vulnerables nos inunda a todos con una profunda sensación de tristeza y vergüenza”, según Juan Pablo II, la vasta mayoría de los sacerdotes y otros miembros de la Iglesia “sólo desea servir y hacer el bien”.

“Permanezcan cerca de ellos y apóyenlos”, agregó, recibiendo aplausos y vivas de la multitud.

Desde enero la Iglesia estadounidense ha estado inmersa en un escándalo de acusaciones de abusos sexuales, y han surgido casos recientes en Alemania, Irlanda y Polonia, de donde es originario el Papa.

Con la condena de los ataques terroristas del 11 de septiembre en sus primeros discursos, y la mención de los abusos sexuales, en la actividad del domingo, el Papa abordó dos de las mayores preocupaciones de los católicos en EE.UU.

Antes del domingo, las únicas declaraciones sobre los escándalos sexuales estuvieron contenidas en una carta enviada antes de Semana Santa a los sacerdotes y un discurso en el Vaticano, en abril, ante los cardenales.

Juan Pablo se dirigió a una enorme congregación, empapada luego de pasar la noche bajo una tormenta, en un antiguo aeródromo del norte de Toronto, convertido en iglesia al aire libre, donde se erguía una cruz de 50 metros de altura.

La multitud ondeaba banderas de todos los rincones del planeta y gritaba entusiasmada cuando el “papamóvil” se desplazó, mientras que el pontífice, sentado, saludaba con los brazos.

La llegada del Papa se retrasó 20 minutos debido a la pertinaz lluvia que cesó cuando empezó la misa.

EN MÉXICO A TODO VAPOR

A toda marcha y en medio de la emoción de los fieles se realizaban los últimos preparativos de la visita del papa Juan Pablo II en la Basílica de Guadalupe, escenario de los actos de la canonización de Juan Diego y la beatificación de los mártires de Oaxaca.

“Tengo especial devoción a la Virgen de Guadalupe, a Juan Diego”, dijo María Angie Alonso, una peregrina de Miami, nacida en Cuba, que estaba con un extenso grupo que llegó a Ciudad México.

En la plaza, enmarcada por la antigua basílica estilo colonial y una cruz gigante, ya estaban puestos los asientos donde estarán unas 24,000 personas el martes.

Los controles policiales se hacían más palpables en las vías aledañas al templo guadalupano, y los arreglos escenográficos y pruebas de sonido iban a toda marcha en la mañana del domingo.

La visita del Karol Wojtyla a México es la quinta a este país, adonde viajó por primera vez al extranjero pocos meses después de haber sido elegido como pontífice en octubre de 1978.

NO PROMETE IR A ALEMANIA

Juan Pablo II anunció oficialmente que la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se celebrará en la ciudad alemana de Colonia en 2005, aunque no prometió a los jóvenes asistir para esa ocasión como lo había hecho para Toronto en Roma en 2000. Entonces, el Papa había prometido estar en Canadá si Dios se lo permitía, pero esta vez, con 82 años y muy debilitado por la artritis y el mal de Parkinson, no hizo ninguna promesa a los cientos de miles de jóvenes que lo escuchaban.  

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