- Hace 32 años, Nicaragua ganó el Latinoamericano jugado en Puerto Rico
Edgard Tijerino M. [email protected]
Los chavalos han saltado al diamante, señores. Los posibles astros del futuro pretenden mostrarnos algo de sus facultades. Las Pequeñas Ligas toman el escenario principal de nuestro deporte en estos días. Tomen asiento, no es necesario abrocharse los cinturones.
Si hay un nombre de mayúscula repercusión en la historia de nuestras ligas pequeñas de béisbol, es el de Francisco Paz, un pitcher zurdo de mortífera precisión, que fue la figura cumbre del equipo pinolero en la sorprendente conquista del título latinoamericano en Puerto Rico, en 1970.
La frecuencia de ponches de Paz fue escalofriante, y su dominio impresionante. No había forma de batearle y regresó al terruño etiquetado como el mejor pitcher infantil del mundo.
A CUIDAR EL FUTURO
Cierto, se dijo que estaba pasado de edad, se abrió espacio para una investigación, no se encontró ninguna alteración y Nicaragua conservó el Campeonato que tanto ruido provocó, y que impulso al padre Adelino a decir: “Aquí tienen el futuro del béisbol nicaragüense, ahora hay que cuidarlo para garantizar su desarrollo”.
Bueno, por diferentes razones, Paz quedó convertido en una posibilidad, en tanto Mariano Alonso, el pitcher número 2 de la escuadra, estuvo más tiempo en la primera división pero no se estableció.
Nicaragua Campeón Latinoamericano en Puerto Rico y más adelante, vencedor del equipo de China Taipei, el más temible adversario en el planeta del béisbol infantil. ¿Se imaginan lo que eso significó en aquel 1970?. Ese ha sido, al revés y al derecho, el más grande impacto producido en Pequeñas Ligas.
El béisbol menor siempre estuvo en movimiento. En algunos casos espontáneamente. Seguro que Eduardo Green, Cayasso, el Chino y Soriano, jugaron pelota desde niños. Recordemos que además de rifles y balas, las intervenciones estuvieron llenas de bates y bolas, y Nicaragua se convirtió en el único país de América Central que colocó el béisbol adelante del fútbol.
CARLOS AL BATE
Cuando Carlos García se estableció en Corinto, el béisbol infantil adquirió mayor fuerza a través de una consistente organización. Como dirigente de béisbol, Carlos comenzó a tomar forma verdaderamente, en las Pequeñas Ligas.
Él estuvo al frente de varios operativos y su incidencia en la participación pinolera ha sido siempre timbre de orgullo… Aquel equipo de Chinandega, escribió una página gloriosa, hasta hoy irrepetible.
El éxito, siempre es más resonante cuando surge del anonimato como un hecho inesperado y de ribetes espectaculares. Antes de salir hacia Puerto Rico, ¿cuántos creían que los chavalos chinandeganos serían capaces de lo que hicieron?
Y ocurrió, justamente después del desastre de la Selección Mayor en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Panamá, como una señal de aliento, como un pasaporte al futuro.
En ese tiempo, Chinandega, con casi 30 mil habitantes, tenía como prioritario el béisbol menor. Tres estadios estaban en funcionamiento y, como gran soporte, una trayectoria de 8 años cultivando nuevos valores. Vamos, algo parecido en lo que se ha convertido Rivas con el apoyo decidido de Martisabel Barrios y Eduardo Holmann.
Cayetano García y Pablo Juárez se proyectaron desde las Pequeñas Ligas hacia la grandeza… Nemesio Porras, aunque no compitió en eventos como Williamsport, se desarrolló en las Ligas de Don Bosco, y a los 14 años estaba en Mayor A.
LAS DIFICULTADES
Le pregunto a Eduardo Holmann, ¿por qué la brillantez adquirida desde pequeño, en la mayoría de casos termina desvaneciéndose en nuestro país?
“El problema tiene varios ángulos: la falta de continuidad, que es algo muy grave, la pobreza que arrebata al muchacho con facultades al deporte para concentrarlo en el trabajo, la falta de un ambiente y un estímulo apropiados, que obliga a los más acomodados a dirigirse hacia su formación académica, la estructura física natural que no es la deseada, excepto en algunos casos, la ausencia de recursos técnicos por no disponer del material requerido para asegurar el desarrollo.
“Como puede observarse, se necesita una consistente organización dotada de los puntos de apoyo necesarios, y eso no es muy viable en situaciones como la actual”, responde el activista, que fue pelotero de primera división y es ingeniero.
Eduardo se refiere también a un problema de fuerte afectación: la alteración de edades. Hemos sido muy propensos a eso, incluso en aquellos tiempos. Eso impide una adecuada valoración sobre la evolución física del muchacho hacia otros niveles de competencia.
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