Abre tu corazón

Estimada Psicóloga:Me dirijo a usted felicitándola por su trabajo en esta sección, he leído muchos de los consejos que usted da a cada uno de los que escriben. Tengo 29 años, no se imagina cómo usted me ayudó a resolver un problema personal. Resulta que en el suplemento del 22 de mayo de este año, […]

Estimada Psicóloga:
Me dirijo a usted felicitándola por su trabajo en esta sección, he leído muchos de los consejos que usted da a cada uno de los que escriben.

Tengo 29 años, no se imagina cómo usted me ayudó a resolver un problema personal.

Resulta que en el suplemento del 22 de mayo de este año, una persona expuso un caso similar al que yo estaba viviendo.

He de suponerme que usted guarda las copias de los casos, pero le recuerdo que el título del consejo era “No tengas relaciones sexuales para satisfacer a otro”.

Estuve a punto de cometer este error en ese momento que decidí no tener relaciones con mi novio me sentí mal y triste porque lo perdí, me había enamorado mucho de él hasta me ilusioné con casarme.

No quise tener sexo con él por las mismas razones que le enfatizó la joven en aquella ocasión y otras como que apenas teníamos mes y medio de salir y era prácticamente el primer novio que he tenido.

Esto me pasó antes que leyera ese artículo, y después me sentí mucho mejor con cada una de sus palabras.

Comprendí que había actuado de una forma correcta aunque esto me haya causado el rompimiento de la relación.

Mi inquietud es la siguiente, tengo mucha depresión después de esto, siento que en el futuro siempre me voy a encontrar hombres de este tipo. Que a pesar de conservarme virgen, ser una persona de buenos principios morales, muy servicial con las personas, siento temor de no poder confiar en ningún hombre que me valore y me respete.

Agradezco mucho su ayuda de antemano, muchas gracias por sus consejos, pero cómo hago para no seguir deprimida, triste y no pensar en esto que me pasó.

Respuesta:
Agradezco tus palabras que también me fortalecen. Me satisface mucho que la respuesta que le di a otra persona te haya servido para que lo aplicaras en tu situación.

Experiencias como la que viviste y la que también vivió la persona de la carta a la que haces referencia, hay muchas.

No será ni la primera y creo que tampoco la última; recuerda que nuestro comportamiento está mediado por nuestro aprendizaje y con respecto a éste los enfoques para hombres y mujeres ha sido y siguen siendo diversos, confusos para ambos.

Con respecto a la sexualidad y a la vida misma, los hombres (en su gran mayoría) han tenido más permisos para sentir y para actuar, permisos que han sido mal interpretados y mal manejados. Asumiéndose éstos como derechos por sobre los demás y se ve claramente reflejado, en las relaciones de parejas, donde lo que predomina (de parte de ellos) es el abuso de poder y control, y en el cual el objetivo final es la sumisión y el sometimiento de la otra persona.

Te felicito a vos, por no haber permitido que estas actitudes sigan perdurando, por no haberle permitido que te manipulara, pero también esto te facilitó poder tener una visión clara de qué tipo de persona es él y cuáles eran sus intenciones.

Recorda que amar no es sinónimo de sacrificio ni de dolor.

El amor es un sentimiento que se potencia, debe fortalecerse y reforzarse.

Muchas personas después de un rompimiento no son capaces, inicialmente de encontrar el camino a seguir y comienzan a dudar de la existencia del amor, “no existe el amor”, pero debemos estar claros, es un sentimiento, y tal vez lo que existe, son personas que no han aprendido, que no saben amar, y tampoco sería justo generalizar con respecto a los hombres y también mujeres que desconocen este sentimiento, al contrario me permito hacer mérito de aquellos hombres y mujeres que saben amar, respetar, escuchar, negociar, aquellas personas que han aprendido a convivir, que se han dado cuenta que el amor vale la pena y se han quitado, las ataduras y las máscaras.

Aquellas como vos, que lo saben, que lo experimentan, y que no pueden permitirse que “una persona, una experiencia” te niegue la posibilidad de seguir siendo capaz de amar. Todo ese amor que de su parte no valoró, volcalo hacia vos misma, hacia tus cosas, tu familia, tus amigos y amigas, hacia la vida que es un don de Dios, y Dios es amor.

Es por todo esto que no podés creer que tu vida esté y se quede reducida a esa experiencia, es necesario que soltés ese recuerdo, que lo dejes ir para que tus energías se liberen, se vuelvan positivas, vuelvas a creer.

Vos sos única y por esto, la vida te tiene deparado algo especial, es necesario que lo creas y lo busques, y cuando lo encuentres no vas a sentir dudas, porque te mereces todo lo mejor.

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