- Alumnos cultivan y se alimentan de lo que producen dentro del Zamorano
- En algunos casos, contribuyen al desarrollo de algunas comunidades rurales de Honduras
María Antonia López M. [email protected]
TEGUCIGALPA, HONDURAS.- La vinculación de la actividad con la práctica es esencial para el aprendizaje. Ésa es quizás una de las mejores metodologías empleadas en la Universidad panamericana El Zamorano, donde una gran cantidad de estudiantes deben realizar ambas labores desde horas muy tempranas.
En la universidad se imparten cuatro carreras académicas, conocidas como agroindustria, ciencia y producción agropecuaria, desarrollo socieconómico y ambiente, y gestión de agronegocios.
Pero la parte vinculante entre la teoría y la práctica culmina en las “Zamoempresas” donde los estudiantes tienen la posibilidad de hacer que sus conocimientos den fruto.
De tal manera, que desde tempranas horas de la mañana los estudiantes se dirigen a los campos para realizar la faena en cultivos intensivos y extensivos como arroz, frijoles, hortalizas, y reforestación.
Pero también deben pasar por todo el proceso de atención de la industria láctea y cárnica, lo cual implica el cuidado del hato lechero compuesto por unas 500 reses y el destinado para la producción de embutidos o cortes, ya sean vacas o cerdos.
Eso ha dado lugar para que la misma universidad se abastezca de una gran cantidad de productos elaborados por los mismos estudiantes.
Hasta la fecha han sido creadas seis “zamoempresas”.
Marcos Rojas de la Torre, docente y encargado de la gerencia de las zamoempresas que tienen un enfoque hacia el desarrollo rural y el medio ambiente, destacó que hasta tercer año los estudiantes inician su proceso de especialización cuya intención es contribuir a la formación de pequeñas y medianas empresas agrícolas.
APOYO DE GÉNERO
Este proyecto es respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y hasta la fecha se brinda asesoría a unos 28 grupos organizados de mujeres rurales a quienes se les ha facilitado a través del proceso productivo la generación de una fuente de empleo. Pero se han creado unas 40 microempresas diseminadas en todo el país.
“Las mujeres, son orientadas a dar mayor valor agregado al producto que elaboran, ellas tienen más habilidad para etiquetar, empacar o dar mejor presentación al producto, los hombres se dedican a cultivar o cargar”, relató Rojas.
Aunque el servicio de asistencia técnica no es regalado. La práctica utilizada es que las mujeres deben pagar en un plazo de tres años cinco mil dólares, mientras los hombres deben asumir una cuota superior.