José Antonio Jiménez Cáceres [email protected]
Hace unos días fui a un lugar donde alquilan películas DVD (un disco especial para grabar películas) me alegré mucho al saber que tenían muchas películas que aún no se han presentado en los cines capitalinos. Pagué mi membresía y comencé a buscar la película de mi preferencia, cuando las encontré me dirigí a caja a facturarlas y hasta me gustó la idea de que allí vendían palomitas de maíz de las que se ponen en el microondas y en unos minutos están listas. Luego del salir del establecimiento de alquiler de video me dirigí hacia mi casa muy contento de saber que iba a ver unas películas nuevas hasta llamé algunos amigos para poder compartir la película con ellos. El gran susto y que hasta por cierto casi me ahogo con las palomitas de maíz me la llevé al momento de abrir la cajita de plástico donde contenía el “DVD” y encontrar una copia, en ese preciso momento abrí los otros “DVD” y resulta que todos eran unas copias (piratas) fue en ese preciso momento que comencé a pensar que esto no estaba bien.
Se supone que si se alquila una película “DVD” por el precio de C$38.00 y hasta C$40.00 por día tiene que por ley ser por lo menos original ya que el establecimiento en el cual alquilé el “DVD” me pidió una tarjeta de crédito como requisito y un depósito de C$300.00 córdobas para poder alquilar un “DVD” estoy de acuerdo si fueran por lo menos originales ya que en ninguna parte del mundo una copia de DVD cuesta C$300.00 córdobas o su equivalente en dólares. El caso es que en Nicaragua no existe una protección al consumidor.