- Un enfrentamiento dejó como saldo un muerto y dos heridos. Pobladores aseguran que el problema de fondo del barrio La Primavera es el consumo y expendio de drogas
- Policía logró capturar a dos presuntos pandilleros, uno de ellos fue el que supuestamente realizó los dos disparos
Juan Rodríguez [email protected]
Una vez más, producto del enfrentamiento entre varias pandillas, el luto y el dolor embargan a una familia nicaragüense.
La Policía Nacional aseguró ayer que el autor material del disparo que le arrebató la vida al adolescente de 15 años, Carlos José Cruz Vélez, la noche de miércoles en el barrio La Primavera, de Managua, es un menor de edad miembro de la pandilla “Las Mangueras”.
Dos personas más, vecinas del fallecido, resultaron gravemente heridas.
Hasta ayer las autoridades no habían podido encontrar el segundo fusil que fue ocupado durante el ataque a la población. La comisionada mayor, Aminta Granera, jefa de la Policía de Managua, informó que el adolescente apodado “El Pelón”, quien se encuentra prófugo, portaba un fusil AK plegable, y otro joven, apodado “Beto”, portaba otro, pero éste fue alcanzado y capturado por un agente que lo observó cuando corría con el fusil en la mano.
Granera reveló que a eso de las 10:30 de la noche, “Beto” fue encontrado escondido en un cauce, junto a otro pandillero apodado “Fósforo”.
Informó que al momento de los acontecimientos, un oficial que vive en el sector se desplazó por el lugar y pudo ver todavía a dos de los presuntos pandilleros que corrían con los fusiles en la mano.
Según la jefa de la Policía de Managua, todos los participantes de la balacera en La Primavera, ocho en total, están plenamente identificados y serán capturados en las próximas horas.
Granera dijo que según investigaciones de la inteligencia policial, tanto el menor muerto como un hermano, forman parte de la pandilla “Los Diablitos”, del Barrio La Primavera, y que al momento de ser atacados por el grupo de “Las Mangueras” estaban jugando básquetbol a media cuadra de su casa.
Granera explicó que el móvil del crimen “son rencillas personales que miembros de la pandilla ‘Las Mangueras’ tenían con algunos de los hermanos Cruz Vélez”. A uno de ellos, la pandilla “Las Mangueras” lo había secuestrado, pero fue liberado por los vecinos que acudieron en su ayuda.
Aunque Granera aseguró públicamente en conferencia de prensa que el jovencito fallecido y otros de sus hermanos, eran miembros de la pandilla “Los Diablitos”, su mamá Lucía Argentina Vélez y su papá José Adán Cruz, negaron la versión policial.
La madre de Carlos José, minutos después del hecho y durante la vela, criticó duramente a la Policía Nacional por no acudir a los llamados de la población cuando ocurrían los ataques de las pandillas de “Los Playeros” y “Las Mangueras”, al tiempo que subrayó que la muerte de su hijo, y las lesiones a sus vecinos “se pudieron haber prevenido, si las autoridades cumplieran eficientemente su función de resguardar el orden y la seguridad ciudadana”.
A pesar de haber transcurrido más de 48 horas, ayer todavía era visible en los rostros de los pobladores del Barrio La Primavera el temor por los sangrientos hechos, y según los afectados “el problema de fondo de las pandillas es el consumo y expendio de drogas en el sector; mientras eso no se acabe el problema de las pandillas continuará”, advirtieron varios ciudadanos consultados.
ACCIÓN POLICIAL
En el Distrito Seis de la Policía de Managua existen 14 agrupaciones juveniles transgresoras, compuestas por unos 229 adolescentes, reveló el teniente Róger Casco, vocero del referido Distrito.
En tanto, negó la versión de familiares del jovencito Carlos José Cruz Vélez, en cuanto a que la Policía no acude a los llamados de la población. Aseguró que la noche del ataque en el Barrio La Primavera, las patrullas de ese Distrito acudían a otro llamado de urgencia en el sector sur de la capital, y los acontecimientos de La Primavera se protagonizaban al norte, casi al mismo tiempo.
“Aunque las patrullas se movilizaron al lugar de los hechos, los acontecimientos, como siempre, ocurren en instantes. Cuando éstas llegan o son divisadas por los transgresores juveniles, huyen de la zona, y queda la sensación en la ciudadanía de que las autoridades no acuden, pero este territorio es grande y hay pocas patrullas”, explicó Casco.