Ésta es la ficha de retiro presentada por Anastasio Somoza ante la oficina de Retiros y Pensiones de la Guardia Nacional.

Documento inédito sobre retiro formal de Somoza

Le asignaron una pensión de 4,831 córdobas, que era su salario en la G.N Xiomara Chamorro [email protected] A las diez de la mañana del 16 de julio de 1979, el coronel Manuel Sandino, secretario de Retiros y Pensiones de la Guardia Nacional, decretó oficialmente el retiro forzoso de Anastasio Somoza Debayle en su calidad de […]

  • Le asignaron una pensión de 4,831 córdobas, que era su salario en la G.N

Xiomara Chamorro [email protected]

A las diez de la mañana del 16 de julio de 1979, el coronel Manuel Sandino, secretario de Retiros y Pensiones de la Guardia Nacional, decretó oficialmente el retiro forzoso de Anastasio Somoza Debayle en su calidad de General de División de esa institución.

La formalidad, insospechada a pocas horas de que Somoza abandonara el país un día como hoy hace 23 años, está plasmada en un documento que además de llevar la firma del coronel, irónicamente apellidado Sandino, lleva la firma de Somoza.

El documento original, propiedad del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la Universidad Centroamericana (IHNCA-UCA), indica que según el Código de Retiros y Pensiones de la G.N, los retiros se realizaban mediante la apertura de un juicio del cual se notificaba al oficial en retiro y se le hacía oír en un término máximo de tres días, que justamente se hubieran cumplido el 19 de julio de ese año.

No obstante, el juicio fue sumario, y ese mismo día y hora Sandino notificó a Somoza su retiro, “quien quedó enterado y firma”.

EL SALARIO DE SOMOZA

Otro documento del IHNCA indica que Somoza inició su trámite de retiro forzoso el 15 de julio, llenando la ficha con sus datos correspondientes en los que se destaca su salario de 4,831 córdobas, mismo que se le asignaría como pensión.

Estos documentos, facilitados por el periodista e investigador histórico Roberto Sánchez, hacen presumir que Somoza confió hasta el último minuto en que Francisco Urcuyo se mantendría por más tiempo en la presidencia, y que un grupo de oficiales de la Guardia Nacional se encargaría de continuar manejando esa institución.

El desarrollo de los acontecimientos fue diferente, y según Urcuyo Somoza lo habría persuadido antes de salir del bunker donde se despedía de sus oficiales, de que no entregara el cargo a la Junta de Gobierno que controlaba el Frente Sandinista.

“Chico, no te olvidés de que tenés que negociar, negociar y negociar con Pezullo (Laurence, Embajador de Estados Unidos) hasta que consigás hacer desaparecer de su mente a la Junta”, asegura Urcuyo que le recomendó Somoza a las seis de la mañana del 17 de julio antes de salir hacia el aeropuerto.

El mismo Somoza desde Paraguay desmintió al poco tiempo esa versión que lo responsabilizaba de la renuencia de Urcuyo a entregar la Presidencia, y del llamado de “luchar hasta el fin” que el general Federico Mejía le hizo a la Guardia Nacional, en lugar de acordar con los sandinistas el plan de transición militar que se había concertado.

La situación de incertidumbre se mantuvo hasta que los sandinistas decidieron instalar en el paraninfo de la UNAN de León a la Junta de Gobierno y declarar a esa ciudad como capital de Nicaragua. Desde ahí, el 19 de julio, una multitud acompañó a la Junta de Gobierno que se desplazó hasta Managua para su instalación formal en el poder.

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