Nuevas reformas, nuevo mecanismo

Guillermo Cárdenas Montalbán En las últimas semanas el tema nacional ha sido la reformas fiscales, éstas se han debatido en el Parlamento y por diferentes sectores sociales como la empresa privada, especialistas y universidades. En todo momento el Ejecutivo ha tratado de justificar la implementación de las reformas para tratar de recaudar aproximadamente 500 millones […]

Guillermo Cárdenas Montalbán

En las últimas semanas el tema nacional ha sido la reformas fiscales, éstas se han debatido en el Parlamento y por diferentes sectores sociales como la empresa privada, especialistas y universidades. En todo momento el Ejecutivo ha tratado de justificar la implementación de las reformas para tratar de recaudar aproximadamente 500 millones de córdobas adicionales y así reducir la brecha existente entre ingresos y egresos, lo cual ha provocado un ya permanente déficit fiscal.

Los gobiernos utilizan presupuestos para controlar y registrar las cuestiones fiscales, los presupuestos muestran los gastos planeados y los ingresos esperados en un período determinado que generalmente es un año. En este período los presupuestos siempre están desequilibrados. Existe un superávit presupuestario cuando todos los impuestos y resto de ingresos son superiores al gasto público y existe un déficit presupuestario cuando el gasto es superior a los impuestos, que es el caso de Nicaragua.

Para corregir estos desequilibrios los gobiernos cuentan con instrumentos macroeconómicos como la política fiscal de la cual se está echando a mano para tratar de reducir dicha brecha.

La política fiscal se refiere a la utilización de los impuestos y del gasto público. La categoría del gasto público se refiere y comprende el gasto público en bienes y servicios (construcción de carreteras, pago de funcionarios públicos, etc). teóricamente el gasto público determina las dimensiones relativas del sector público y del sector privado es decir que la producción interna se consume colectivamente y no de forma privada. Macroeconómicamente el gasto público afecta el nivel global de gastos de la economía con repercusión en el nivel de la producción nacional. El otro enfoque de la política fiscal son los impuestos los cuales afectan la economía de dos formas:

Una de ellas es cuando los impuestos reducen la renta de los individuos, al tener las familias menos dinero disponible o gastable, los impuestos tienden a reducir la cantidad que gastan en bienes y servicios, lo cual reduce a su vez la demanda de bienes y servicios que acaban reduciendo la producción nacional.

La otra forma es cuando los impuestos afectan los precios de mercado, influyendo en los incentivos. Cuando más elevados sean los impuestos sobre los bienes de las sociedades, más empresas tendrán menos incentivos para invertir en nuevos bienes de capital.

La aplicación de estas políticas lógicamente que encontraron resistencia por todos los sectores es obvio que golpearan el bolsillo de cada uno de los nicaragüenses, los cuales les invade el temor de terminar asfixiado por dichas reformas. Pero recordemos el famoso pasaje bíblico cuando le preguntaron a Jesús si se debía pagar impuestos a lo cual él respondió “se debe de dar al César lo que es del César” y mandó a Pedro a buscar un pez de mar el cual tenía dentro una moneda para que pagara los impuestos, esto quiere decir que de pagar impuestos nadie se salva.

El gobierno ha propuesto ampliar la base tributaria de varias formas, en algunos de los casos pasando a empresas que se encontraban bajo un régimen concesional de cuota fija, a un régimen de recaudación de acuerdo a su porcentaje de ventas, con respecto a los retenedores del impuesto sobre la renta (IR) ha pasado del 1 por ciento al 2 por ciento y en el caso de las ganancias ocasionales pasan del dos por ciento al cuatro por ciento, incluyendo impuestos de importaciones y exportaciones.

Todo esto reducirá la renta individual, provocará costos y reducción de incentivos a las empresas, aún cuando la ampliación tributaria tenga sentido y para el gobierno sea necesaria.

El error del Ejecutivo no estuvo en el mecanismo de la ampliación de la base tributaria sino en el mecanismo para su aprobación en el Parlamento. En primer lugar el gobierno elaboró un proyecto de reformas de manera apresurada con la vista puesta en el encuentro con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pasando por alto los sectores políticos, sociales y los sectores claves del engranaje económico de nuestro país. El tratar de implementar reformas tributarias de esta forma, hace aparentar que se elaboraron de forma arbitraria, sin tener claro el impacto socio-económico para la nación.

Todos nos preguntamos qué pretendía el ejecutivo cuando de forma individual o sea sin apoyo alguno, envía reformas fiscales a la Asamblea Nacional cuando el Parlamento ha estado obstaculizando sus gestiones, tanto así que el actual conflicto político de la división del partido de gobierno ha provocado el atraso de la aprobación de dichas reformas, el atraso del encuentro con el Fondo Monetario Internacional y con ello el desembolso de la ayuda económica en calidad de préstamos.

Pero no todo es negativo, como al expresan los hombres de experiencia y modernos pensadores económicos el éxito del futuro está en el origen, lo que significa volvamos al inicio y empecemos por el principio.

El mal procedimiento utilizado por el ejecutivo para la aprobación de las reformas obliga a un replanteamiento dentro de las reformas en si y dentro de su mecanismo. Éste debe consultar siempre a los diferentes sectores, así como lo está haciendo después del rechazo por parte de la Asamblea, no puede olvidarse del 90 por ciento de los nicaragüenses que según las encuestas apoyan las gestiones del señor presidente Bolaños Gayer.

El Ejecutivo debe aprovechar la ventaja que la mayoría de los nicaragüenses le apoyan, desplegando una campaña de concientización y convencimiento de las necesidades de las reformas, esta campaña de información debe llegar hasta el último rincón del país, después de esto reunirse con los sectores y organismos de apoyo (ONG, Comunidad Internacional, Embajadas, etc.), con la empresa privada y por último con el resto de los poderes del Estado.

Al seguir este mecanismo cualquier propuesta irá pasando por un colador que le permita recomendar y depurar la propuesta sin tratar de perder su objetivo inicial, la cual al momento de aterrizar en la Asamblea Nacional, tenga el apoyo suficiente para que estas sean aprobadas sin complicaciones.

Debemos de estar claros todos que algunas de estas medidas son necesarias de acuerdo a los objetivos macro-económicos que se persigue, hay que pasar momentos duros de difícil situación, los cuales prepararán las condiciones del mañana, aún cuando no parezca bueno recordemos que lo bueno es temporal y esto es enemigo de lo mejor que es permanente, aún cuando lo mejor no sea suficiente.

El autor es economista y Profesor de Economía de la Universidad de Occidente-León.  

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