Denis Martín Ampié Sánchez
El martes 9 de julio tuve la oportunidad de ver y escuchar al Lic. Jorge Salaverry en el programa “Porque nos importa Nicaragua”. Yo había leído algunos artículos de él en LA PRENSA.
La primera impresión que me dejó es que se trata de un analista actualizado y enérgico, puntual y emotivo en sus expresiones y posiciones. Expuso su punto de vista y su tesis fue que la persona que detiene el avance en Nicaragua es el Dr. Arnoldo Alemán y que es una persona irresponsable. En consecuencia hay que sacarlo de cualquier manera y de la forma más urgente.
El Sr. Salaverry fue o quiere ser político, con el fallo que en sus presentaciones se observa que sus odios y afectos se expresan de una manera borbollante. Es más que antipatía lo que siente por el Dr. Alemán que lo hace llegar a conclusiones incompletas y precipitadas.
De manera respetuosa le presento algunos aspectos de reflexión:
1.- En el fondo de nuestro subdesarrollo cultural está arraigado el caudillismo en todos los aspectos, con el componente verticalista y subjetivo. Así es el pueblo en un 80 ó 85 por ciento de la población votante.
2.- No conviene que el gobierno y el Ing. Bolaños no tenga el respaldo formal y legal de PLC. Porque la gran mayoría de los nicaragüenses somos liberales aunque no miembros del PLC y el FSLN tiene un voto de captura de un 25 ó 30 por ciento del voto nacional.
3.- Es mejor un mal arreglo que un buen pleito, así lo exige este momento coyuntural. Porque el hambre, la falta de trabajo y los abusos de determinados sectores privilegiados no desaparecerán con la sacada del Dr. Alemán.
4.- Por último como lector de toda una vida del diario LA PRENSA reclamo mayor objetividad y balance en las informaciones. La parcialización es evidente y el ataque a veces ciega. No puedo estar de acuerdo que toda una concentración y un discurso en Masaya se exprese en “Alemán paranoico”.
Tenemos que aprender a madurar y a tolerarnos. La democracia comienza con abrirnos, con ser flexible dentro de un todo.
La verdad y la respuesta las damos todos, no una persona.