- Empresa corta servicio por falta de pago
Clarissa AltamiranoCORRESPONSAL/ [email protected]
Unas 800 familias de las comunidades de Las Flores, Llano I y II, Camino al Negro, El Edén, La Bolsa y La Colonia de los Velásquez, en el departamento de Masaya, están sufriendo sed desde hace más de 15 días a causa de la mala administración de la directiva anterior de los poblados, que cayó en mora con Enacal y la empresa de energía eléctrica Unión Fenosa, por lo que les suspendieron el servicio.
Alejandra Hernández, líder comarcal de la comunidad de Las Flores, ubicada a 8 kilómetros de la ciudad de Masaya, manifestó que ya no soportan la situación, “no tenemos agua para preparar los alimentos ni para bañarnos”, resintió Hernández.
Añadió que gestionan “todos los días, yendo a Masaya a buscar a poyo a la Alcaldía, todos los pobladores teníamos nuestros recibos al día, cada uno pagábamos la cantidad de 70 córdobas mensuales pero el administrador no le pagaba a Enacal y Unión Fenosa”.
ACUSACIONES POR SUPUESTO ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO
Los pobladores de la zona señalan a Carlos Suárez, administrador del pozo, como el culpable de este problema ya que todo el dinero que le pagaban los pobladores él lo utilizaba supuestamente para lucro personal. Refieren que ahora “es un empresario del transporte, cuenta con dos buses, un molino y además tiene dos tramos en el Mercado Oriental, en Managua y otro en Masaya”, denunció enardecida Alejandra Hernández Suárez.
Indicó que el administrador del pozo “se embolsó” 143 mil córdobas que correspondían a Unión Fenosa y más de 70 mil córdobas de Enacal. Esa suma fue pagada por los usuarios, y según ellos, pueden comprobarlo con los recibos que tienen a mano. Los pobladores de la zona se reunieron recientemente para formar una nueva directiva integrada por Paulo Sánchez, Miguel Dávila, Andrés Barahona y Roberto Ñurinda, integrante de Comité de Agua Potable de Las Flores (CAP), la que pretende desconocer Carlos Suárez, quien nombró como administradora del pozo a su cuñada Graciela Martínez que es cuestionada por diferentes pobladores por presunta malversación de las donaciones de la campaña del PLC.
El pozo de la comunidad de Las Flores fue posible gracias a una donación del gobierno de Bélgica en 1988 y años más tarde el gobierno del Japón donó otra bomba, mientras que el terreno fue donado por el profesor Ambrosio Velásquez.
LA PRENSA buscó infructuosamente al señor Carlos Suárez en su casa de habitación, pero éste se negó a hablar sobre el tema.