Marlon José Navarrete Espinoza
En Nicaragua todo se toma desde el punto de vista político, sin embargo es importante diferenciar entre opinar o participar en política partidaria y política en el sentido amplio del bien común. La Iglesia Católica por mandato divino no puede renunciar a su misión de evangelizar y denunciar las injurias, así como promover y orientar el bienestar común. Lógicamente siendo fiel a su misión en muchas ocasiones emite opiniones que no son del agrado de los políticos porque no les convienen esos señalamientos públicos.
Es importante señalar que existen católicos devotos y militantes en movimientos o comunidades cristianas donde se puede observar que políticamente tienen convicciones que en algunos criterios se riñen y confrontan con la doctrina católica, pero que a pesar de eso, estos católicos se mantienen adheridos e identificados con su fe y además participan devotamente de las actividades religiosas.
Considero y creo que en aras de fortalecer el catolicismo y frenar el aumento de sectas y deserciones hacia los hermanos separados, así como la decepción de feligreses en su propia fe; la Iglesia Católica debe hacer presencia sin temor y sin desconfianza en todos los sectores políticos, sean de derecha o de izquierda como el FSLN, aunque por supuesto sólo en aquellas personas que demuestren apertura, respeto y tolerancia con convicción católica.
Existe por ejemplo un enorme número de feligreses que también militan en el sandinismo y otros grupos políticos de izquierda y ultra derecha. La Iglesia siempre ha tenido las puertas abiertas para todos, porque la fe cristiana no tiene fronteras ni conoce de límites y está por encima de cualquier ideología política sea de derecha, izquierda o de centro. Se debe ir en busca de las ovejas extraviadas y devolverlas al redil de su verdadero pastor.