Moisés Martínez [email protected]
Un mayor control en su venta y una presentación comercial más segura, son parte de las nuevas regulaciones que el Ministerio de Salud, el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For) y la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos (Anifoda) acordaron en el manejo de la fosfina.
La fosfina (Fósforo de aluminio) es un medicamento utilizado principalmente para la preservación de granos básicos y es conocida popularmente como la “pastilla para curar frijoles”, tristemente célebre por ser el mecanismo más utilizado por los suicidas en Nicaragua.
Entre las nuevas regulaciones para la venta de fosfina, está que de ahora en adelante se venderá solamente a mayores de edad, con cédula de identificación y una receta técnica autorizando su uso.
Asimismo, el producto sólo será vendido a subdistribuidores autorizados por Magfor, por lo que este ministerio les entregará a los miembros de Anifoda una licencia especial para su comercialización.
Además, el puesto de venta autorizado deberá informar sobre su existencia del producto cada tres meses y será decomisado en aquellos lugares no autorizados por el Magfor.
Sin embargo, una de las modificaciones más llamativas es la posibilidad de cambiar la presentación del producto, además de venderlo en paquetes grandes.
MEDIDA USADA EN LA INDIA
Según Francisco Ortega Mora, director de Anifoda en una reciente reunión, se estableció que esta nueva presentación sería similar a la utilizada en la India, país de donde es original el producto y que padecía una ola suicida por medio de este medicamento.
“La nueva presentación es que la pastilla venga en un plástico especial con aristas (bordes) que dificulten el ingerirlo. Asimismo, estamos orientando precauciones como no vender las pastillas sueltas, sino en tubos sellados que vienen con 16 ó 20 pastillas”, informó Ortega Mora.
“La fosfina no tiene substituto, es un producto barato, muy efectivo para el control de granos almacenados, maíz y frijol, es muy útil en la postcosecha, ya que a veces se puede llegar a perder hasta un 40 por ciento de los granos almacenados. No es peligroso si se sabe usar, pero si se ingiere es un veneno mortal”, concluyó.
FATALMENTE UTILIZADA
Según datos del Ministerio de Salud, anualmente ocurren alrededor de 700 muertes por suicidios, siendo un 65 por ciento, personas que fallecen por consumir fosfina intencionalmente.
Según Francisco Ortega Mora, director de Anifoda, de las muertes que provoca la fosfina, un 97 por ciento se deben al consumo intencional por parte de la víctima. Agregó que los principales consumidores intencionales de la fosfina oscilan entre los 15-30 años.
La fosfina es utilizada principalmente en el maíz y los frijoles. Se usa al esparcir las pastillas en las bodegas en las que se encuentran almacenados los granos y éstas empiezan a emanar un gas. Debido a que el gas es tóxico, se cierra la bodega por un espacio de diez horas. Luego de ese período de tiempo, se puede entrar a la bodega sin peligro alguno.