Las tasas de interés a los ahorros muestran una tendencia a la baja.

Bajan intereses para depósitos

Reducción alcanza los cinco puntos porcentuales Martha Danelia Corea [email protected] De acuerdo con información financiera del Banco Central de Nicaragua (BCN), las tasas de interés pasivas (para los depósitos) sufrieron una reducción de más de cinco puntos porcentuales entre junio del 2001 y junio del 2002. La información financiera indica que en junio del 2001, […]

  • Reducción alcanza los cinco puntos porcentuales

Martha Danelia Corea [email protected]

De acuerdo con información financiera del Banco Central de Nicaragua (BCN), las tasas de interés pasivas (para los depósitos) sufrieron una reducción de más de cinco puntos porcentuales entre junio del 2001 y junio del 2002.

La información financiera indica que en junio del 2001, la tasa de interés promedio ponderada pasiva para depósitos en córdobas era de 12.56 por ciento y bajó en junio del 2002 a 7.41 por ciento, siendo la reducción de 5.15 puntos porcentuales.

Similar comportamiento muestra la tasa pasiva promedio de los depósitos en dólares, la cual disminuyó en el mismo período de 8.9 a 7.12 por ciento para una disminución de 1.79 puntos porcentuales.

Arturo Arana, presidente ejecutivo del Banco de la Producción (Banpro), confirmó la reducción en las tasas de interés pasivas, alegando abundante liquidez en el sistema financiero nacional y falta de proyectos para colocar los recursos.

“Esta es una medida general que han tomado todos los bancos de tratar de reducir las tasas pasivas con la finalidad de tratar de reducir también las tasas activas (las que se cobran por los préstamos) y esto se debe básicamente a que los depósitos han incrementado en el sistema (financiero), lo que ha producido una liquidez bastante alta, bastante fuerte para los bancos”, explica Arana.

Carlos Briceño Ríos, gerente general del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), estimó esta liquidez en 150 millones de dólares adicionales para el sistema financiero al 31 de marzo, por lo que este exceso, dice, ha permitido a los bancos a bajar hasta cuatro puntos las tasas pasivas.

POCOS CRÉDITOS

Pese a esa liquidez, dice Arturo Arana que existe poca demanda de dinero, lo que ha provocado que los bancos acumulen dinero “ocioso”.

“Si hay mucho dinero disponible y ocioso los bancos no pueden darse el lujo de seguir incrementando tasas para pagar algo más, porque los bancos tienen que buscar también en qué invertirlo y, si estamos bajando la tasas activas y no hay otras oportunidades de inversión, lo que hacemos es bajarlas (tasas pasivas) para que no se nos deposite tanto dinero”, manifiesta Arana.

José Luis Medal, economista y autor de varios libros, considera que existen otras razones que explican la disminución en las tasas pasivas, razones que están motivadas por presiones del mercado.

Una de estas es la liquidez de los bancos, donde aparentemente no existe suficiente demanda de fondos y la no colocación de fondos, según Medal, presiona a bajar las tasas de interés pasivas.

Otros factores son la baja de las tasas de interés en los mercados financieros internacionales (la tasa LIBOR es actualmente menor al 2 por ciento y el Prime Rate en los Estados Unidos, es del 4.5 por ciento), reducción que, según Medal, es consecuencia de “las políticas monetarias expansivas que han adoptado esos países para hacerle frente a la desaceleración de la economía mundial”.

También cita la entrada de recursos privados externos que en Nicaragua, posterior a las elecciones presidenciales, se produjo en los últimos meses lo que aumentó la oferta disponible de recursos y presionó la baja de todas las tasas de interés.

MARGEN FINANCIERO

“Sin embargo, es importante enfatizar que pudieron optar por disminuir el elevado margen financiero —la diferencia entre la tasa promedio pasiva y la tasa promedio activa, y no haber bajado las tasas pasivas. Ello, naturalmente hubiera incidido en las utilidades de los bancos”, expresa Medal.

A esto Briceño indica que a ese diferencial habrá que sumarle el costo del encaje que es equivalente al dos por ciento de la tasa pasiva ponderada, “o sea, si los bancos tienen certificados al seis por ciento, representa el ocho por ciento el costo real”.

Señala que los nuevos niveles de provisiones de cartera, los bienes adjudicados, la adecuación de capital que tiene que mantener el sistema financiero, el costo del Fogade, el anticipo del Impuesto sobre la Renta (IR) y el mantenimiento de la Superintendencia de Bancos, representan costos directos para los bancos que equivalen hasta tres puntos adicionales en relación a lo que es el costo real del certificado de depósito.

“¡Qué significa?, pues que estamos hablando del cinco por ciento del costo real que tienen que cubrir los bancos y al final tiene un diferencial (pasiva menos activas) del dos por ciento, que es el diferencial estándar para todas las transacciones a nivel internacional”, explicó Briceño.

COMPETENCIA POR CALIDAD

Actualmente, el rango en que se mueven las tasas pasivas en los diferentes bancos oscila entre el cuatro y seis por ciento.

Arturo Arana, del Banpro, prevé que sea ese rango con que se moverán las tasas pasivas, por lo que ahora la competencia entre los bancos no será por tasas, sino por servicios financieros.

“Todos los bancos andan en los mismos niveles de tasas de interés. Creo que la competencia será más que todo por el servicio, porque también entra en vigencia el Fogade (Fondo de Garantía para los Depósitos), donde ya el gobierno no responde sobre el cien por ciento de los depósitos, sino que ahora serán 20 mil dólares por cuenta que cubrirá el Fogade. Entonces, la gente tendrá que analizar más seriamente en qué banco quiere tener su depósito, dependiendo de la situación financiera del banco y cómo está siendo manejado”, expresa Arana.

Por su parte, Briceño alegó que “las pasivas ya llegaron al nivel que tenían que llegar porque tenemos que tomar en consideración que Nicaragua todavía se considera un riesgo alto como riesgo país, entonces tiene que haber un diferencial atractivo para el inversionista para que pueda tomar la opción de invertir en Nicaragua, si consideramos que en las activas sí puede haber más espacio para ajustes”.

LA CRISIS DEL AGRO

La depresión de la actividad agropecuaria también obliga a reducir el movimiento de capitales en el sistema financiero, sostiene el economista Sergio Santamaría

El exceso de liquidez de los bancos ha sido aumentado por la crisis del café, ya que los productores no han accedido al financiamiento dada la cantidad de saldos morosos, en la que se encuentran los productores desde hace varios años.

“La cartera crediticia por otro lado estaba siendo movida también por la actividad comercial. Sin embargo, también está ligada a la actividad cafetalera, y por ello los préstamos sobre automóviles o viviendas se han reducido”, comenta.

Agrega que los precios internacionales de los productos tienden a la baja y la recesión económica se acentúa, de tal manera que los fondos con que cuentan los bancos están en un compás de espera.

Según Santamaría, mientras no hayan mejoras en los precios internacionales, problemas de infraestructura, la actividad productiva continuará disminuida y lo único que puede hacerse es procurar el fortalecimiento de las actividades agropecuarias elevando su rendimiento.

Por otro lado, la disminución de las ventas de Certificados Negociables de Inversión incidieron en la baja del encaje legal y eso también ha dado lugar para que los bancos acumulen más fondos.

DESCARTAN «CORRALITO»

El analista económico José Luis Medal descartó cualquier posibilidad técnica de que en Nicaragua se establezca un “corralito financiero” (congelamiento de los depósitos) como sucedió en Argentina, tal y como lo ha insinuado el presidente del Parlamento, Arnoldo Alemán; por lo que sugirió al público estar tranquilos y tener confianza en el sistema financiero.

“Si muchas personas comienzan a creer que los bancos no les entregarán sus depósitos, en cualquier parte del mundo ello llevaría a una retirada masiva de fondos y al colapso de todo el sistema financiero, lo que a su vez provocaría una recesión profunda de largo plazo que afectaría a todo el sistema económico”.

“En este hipotético caso, el responsable tanto del corralito como de la crisis económica profunda que ello provocaría, no lo sería el gobierno, sino el político demagogo que afecte la confianza del público”.

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