A Sor María

P. Omar Sierva de Dios, nacida en el orientede mi terruño Patrio, donde el sol asciende,acostumbrada a su luz y al Mombachoal tañer de campanas y al rumor del lago. Fuiste rosa de amor, fuiste azucenaen el jardín del Señor, fuiste violeta,y también girasol, ¡oh Sor María!tu itinerario trazó la luz divina. Por eso aquella […]

P. Omar

Sierva de Dios, nacida en el oriente
de mi terruño Patrio, donde el sol asciende,
acostumbrada a su luz y al Mombacho
al tañer de campanas y al rumor del lago.

Fuiste rosa de amor, fuiste azucena
en el jardín del Señor, fuiste violeta,
y también girasol, ¡oh Sor María!
tu itinerario trazó la luz divina.

Por eso aquella tarde cuando se iba
de Nicaragua el sol, se fue tu vida;
nostálgica de luz, mirando al cielo
tras el divino sol, en raudo vuelo.

Sobre el suelo cual perfume derramado
quedaron tus despojos venerados;
cual caracola junto a la mar dormida
arrullada por sus olas a porfía.

Más tu alma venturosa ya descansa
en la casa del Padre y nos alcanzas
de tu Rey y de tu Reina, gracias.

Pide, pues, a tus amores porque andemos
en la senda del amor con tanto celo
que alcancemos como tú, el don del cielo.  

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