Reforma Tributaria

Donaldo Díaz Díaz [email protected] En una ciudad estadounidense, se publicó una hoja de datos con artículos de primera necesidad y sus correspondientes impuestos y rezaba así. El agricultor se levanta por la mañana y se pone los pantalones gravados en un 40 por ciento, y las botas gravadas en un 30 por ciento, enciende su […]

Donaldo Díaz Díaz [email protected]

En una ciudad estadounidense, se publicó una hoja de datos con artículos de primera necesidad y sus correspondientes impuestos y rezaba así. El agricultor se levanta por la mañana y se pone los pantalones gravados en un 40 por ciento, y las botas gravadas en un 30 por ciento, enciende su luz con un fósforo gravado en 200 por ciento y así sucesivamente todos los días de toda su vida, hasta que, asesinado por los impuestos, lo bajan a la fosa con unas cuerdas gravadas en un 45 por ciento.

Esta ilustración indica como se pagan en último término los impuestos y en algunos casos actúan como una multa sobre la producción y el comercio, donde al productor le dice, cuanto más aumentes la riqueza general, más impuestos pagarás, si construyes una fábrica donde generarás empleos, allí va el recaudador de impuestos como si estuviera causando una molestia pública.

Una reforma tributaria debería establecerse, de acuerdo a las 4 normas tributarias del economista Adam Smith para considerar el mejor impuesto.

Éstas son:

1. Que grave lo menos posible la producción.

2. Que sea de barata y fácil recaudación.

3. Que sea cierto.

4. Que sea equitativo.

He aquí un sistema tributario que cumple con estas 4 normas, el sistema de impuesto único.

Este sistema indica que se puede estimular al productor, liberándolo de la tributación y trasladar el cargo tributario a la renta de la tierra.

Con la eliminación de los demás impuestos, el Estado no gastará tanto, en recaudar la gran cantidad de impuestos, que aumentan los costos de producción a los productores.

La exactitud debe ser importante en la tributación, para no dar ocasiones a abusos y sobornos o a evasiones y fraudes. El impuesto único sobre la renta de la tierra es sencillo y claro llama a la atención pública a fijarse en él.

Es equitativo porque recae sobre quienes reciben más beneficios de la sociedad, como servicios y obras públicas y ubicación, en determinadas zonas estratégicas, debido a la demanda de la población.  

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