Fidel Urbina con sus nietos. En frente tiene sus canastos de verduras, con cuya venta ha encontrado un medio para sobrevivir.

Alzas ahogan a nicaragüenses

Algunos se resignan, pero otros se preocupan, porque los que tienen menos ingresos cada vez tienen menor poder adquisitivo Amalia Morales [email protected] A Fidel Urbina le queda el trabajo a la salida de su casa, pues vende frutas y verduras entre el portón y la acera del vecindario del Barrio “8 de Marzo”. Urbina de […]

  • Algunos se resignan, pero otros se preocupan, porque los que tienen menos ingresos cada vez tienen menor poder adquisitivo

Amalia Morales [email protected]

A Fidel Urbina le queda el trabajo a la salida de su casa, pues vende frutas y verduras entre el portón y la acera del vecindario del Barrio “8 de Marzo”.

Urbina de 60 años, dice que vende para ayudar con los gastos de su casa, donde viven 12 personas, seis niños y seis adultos.

No dice cuánto le queda de la venta, pero reconoce que con eso hace frente a los pagos de comida, agua y luz, cuyos aumentos ni le son extraños ni le preocupan.

“Y ¿qué vamos hacer si las cosas van subiendo?”, se interroga con resignación. “Nada, a buscar cómo pagar, porque nadie le va ayudar a uno”, contesta.

LARGO DE CANASTA OFICIAL

La canasta básica oficial del país, pensada para cinco personas, cuesta 2,065 córdobas, según datos hasta abril del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Pero el sueldo de Mayra Morales, profesora del Colegio Santa Rosa, queda algo distante de ese costo oficial.

Morales, con 19 años de antigüedad en el magisterio, devenga 1,104 córdobas mensuales. Ese es el único ingreso fijo para su familia, que,incluyéndola, consta de siete miembros.

Su esposo, que trabaja en acarreo en el Mercado de Mayoreo, aporta otra ayuda. “Pero eso a como puede dar, puede que no. Hay días malos en que vuelve sin ni un peso”.

ALZAS CAUSAN ABSTENCIÓN

Contrario a Urbina, que se muestra indiferente a las alzas, la profesora, que es madre de seis muchachos en edad escolar, dice que entre “más suben las cosas, más se abstiene uno de comprar algunas, como vestuario y zapatos” que necesitan sus hijos.

Morales recuerda que hasta hace un año pagaba hasta 50 córdobas de electricidad, ahora su consumo la lleva a cancelar entre 80 y 100 córdobas.

Por agua paga una factura similar. Una de las ventajas, que reconoce tienen, es que no existe sistema de alcantarillado, entonces el cobro es menor.

CARNE ESCASA

No se ha puesto a sacar cuentas, pero Morales dice que cada vez pueden comprar menos comida, a pesar que no comen carne diario. “No se puede. A veces se ajusta para una o dos libras de carne”, dice. Por limitaciones, la dieta principal de su casa es arroz, frijoles y queso. “Y eso porque el queso ha bajado bastante últimamente”.

La maestra tiene dos hijas en secundaria, dos en primaria, uno en escuela especial, porque es sordo, y la mayor que recién concluyó la carrera técnica de Contabilidad en el “Manuel Olivares”. Esta última recién entró a trabajar. “Es otra ayuda”, dice Morales.

Sin embargo, la maestra dice que con su sueldo no podría coronar a ninguno de sus hijos con carreras universitarias. La mayor estudió con ayuda de su papá.

“No puedo aunque quiera”, dice, consciente de que cada día se reduce más su capacidad adquisitiva.  

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