- Rarezas en Juegos de Estrellas
Edgard Tijerino M. [email protected]
¿Cómo puede un pitcher ganar un juego sin retirar a un bateador? Sorpréndanse, eso ocurrió en un Juego de Estrellas. En 1954 en el Municipal Stadium de Cleveland, Dean Stone, casi sin darse cuenta, lo logró.
¿Fue una lotería? ¿Asunto de carta mayor? ¿Una moneda al aire? No, nada de eso. Stone, pitcher de los Senadores de Washington, entró al juego con dos outs en la apertura del octavo inning y la Liga Americana perdiendo 9 por 8. Con Duke Snider al bate por la Liga Nacional, Red Schoendienst arrancó de tercera base en un intento por robar el plato. Stone apresuró su movimiento y tiró al catcher Yogi Berra a tiempo para retirar a Schoendienst.
En el cierre del octavo, Stone salió por un bateador emergente, Larry Doby, que se voló la cerca durante una arremetida de tres carreras que volteó la pizarra 11 por 9. Es decir, que Virgil Trucks entró en el noveno a conservar esa ventaja de dos carreras heredadas por Stone, quien se apuntó la victoria, sin haberse enfrentado a un bateador. ¿Qué les parece? No hay nada más raro que eso en la historia de Juegos de Estrellas.
Un jonrón en su único turno al bate en Juegos de Estrellas. Bueno, eso lo logró Max West de los Bravos de Boston en 1940. El conectó un jonrón de tres carreras por la Liga Nacional en el primer inning del clásico de 1940 en el Sportsman Park de San Luis, luego, tuvo que dejar el juego en el segundo inning después de estrellarse contra la pared del right field. ¿Es el único caso? No amigos, existe otro, Lee Mazilli, quien funcionando como emergente en el Juego de Estrellas de 1979, representando a los Mets de Nueva York, jonroneó en el octavo inning. Luego, en el noveno, recibió base con casa llena y empujó la carrera ganadora de la Liga Nacional. En su único turno oficial al bate en estos Clásicos, Mazilli tiene un jontón como West.
Revisemos el caso del zurdo Vida Blue. Brillando en el staff de los Atléticos de Oakland, Blue fue el pitcher abridor y ganador en el clásico de 1971 en el Tiger Stadium en Detroit, mientras la Liga Americana ganaba, 6-4. Blue obtuvo la victoria a pesar de permitir tres carreras —todas limpias— en tres innings de trabajo. El zurdo es además es el único pitcher de liga mayor en ganar un Juego de Estrellas para cada liga. Estando con los Gigantes de San Francisco, pitcheó un séptimo inning sin anotación en el clásico de 1981 en el Municipal Stadium de Cleveland y recibió crédito por la victoria cuando los nacionales arremetieron con dos carreras en el octavo inning asegurando una victoria 5 por 4. Ningún otro pitcher ha logrado ser ganador con cada liga en estos duelos.
En el otro lado de la acera tenemos a Morton Cooper, de los Cardenales, único pitcher en la historia de liga mayor en perder dos Juegos de Estrellas seguidos. Cooper abrió los juegos de 1942 y 1943 por la Liga Nacional con marcadores de 3-1 y 5-3.
Hablando de managers, Alvin Dark es el único hombre que ha dirigido tanto a la Liga Americana como a la Liga Nacional en Juego de Estrellas. Dark dirigió a los de la Nacional en una victoria 5-3 en el juego de 1963 en el Municipal Stadium de Cleveland, y manejó a la escuadra de la Liga Americana en 1975 cuando los Nacionales se impusieron 6-3 en el County Stadium de Milwaukee.
Algo de los hermanos Joe y Vince Dimaggio. Son los únicos hermanos en la historia de grandes ligas en conectar jonrones en el Juego de Estrellas. Joe, de los Yankees de New York, bateó uno para la Liga Americana en 1939 mientras Vince, representando a los Piratas de Pittsburgh, bateó el suyo por la Liga Nacional en 1943.
¿QUÉ LES PARECE
Don Drysdale ha sido el único pitcher en abrir dos Juegos de Estrellas en la misma temporada. Recuerden que entre 1959 y 1962, las ligas mayores realizaron dos Clásicos anuales.
Drysdale, el tirador de los Dodgers de Los Angeles, no tuvo decisión en la victoria de la Liga Nacional 5-4 en el primer juego en 1959 en el Forbes Field de Pittsburg, y más adelante, resultó perdedor en el triunfo de la Liga Americana por 5-3 durante el segundo juego efectuado en 1959 en el Memorial Coliseum de Los Angele