Wilder Pérez R. [email protected]
Salir de la trinchera y eliminar de un disparo a un contrincante no parece propio de un juego. No obstante, en Nicaragua como en el resto del mundo, se trata de un deporte y se clasifica como “extremo”.
Se trata del Paintballz, en el cual, desde luego, las balas no matan. Sólo marcan al jugador con una mancha de pintura y a lo sumo le dejan un pequeño “morado” que duele por algunos segundos. Nada grave, y la mancha desaparece.
La idea es que dos equipos situados en los extremos de un campo “rápido” o selvático, avancen hacia un banderín situado en el centro, y traten de alcanzarlo antes que los rivales. “Es la versión moderna del juego de La Pañoleta”, afirma José Abraham Montealegre, organizador de este nuevo deporte. Aunque hay otras modalidades en dependencia de la creatividad de los jugadores.
Según Montealegre, el juego es relativamente nuevo en el mundo, ya que nació en 1975 en los Estados Unidos, pero se expandió al resto del orbe por su dinamismo, acción y diversión. Este juego, a pesar de ser calificado como extremo, es bastante seguro, más incluso que practicar ciclismo de montaña.
“Es bastante seguro, aquí no permitimos que juegue un niño menor de diez años, porque de ahí para arriba todos pueden aguantar el golpe (del proyectil de pintura, que viaja a una velocidad de 300 pies por segundo)”, afirma Montealegre..
TORNEO NACIONAL
En Nicaragua el Paintballz se practica desde hace un año. Actualmente existen unas 300 personas entre estudiantes de secundaria, universitarios y trabajadores empresariales, que lo practican con regularidad todos los fines de semana.
Para proyectar este deporte a nivel nacional, se organizará un campeonato el próximo 13 de julio, y ya hay seis equipos de cuatro personas cada uno, que competirán durante media hora y con la mediación de dos árbitros. La entrada será gratuita. En otros países, un equipo puede estar conformado hasta por cien personas.