- Aproximadamente 80 alcaldes han renunciado este mes y muchos gobiernan desde fuera de sus localidades
- Seis guerrilleros de las FARC
fueron capturados el sábado con
cartas en que se amenazaba de
muerte a alcaldes y concejales
AFP
BOGOTA.- La crisis de los funcionarios municipales de Colombia amenazados de muerte por las FARC continuó agravándose este fin de semana con el secuestro de un alcalde y nuevas renuncias de autoridades, pese a que el gobierno puso en marcha un plan para contener a los rebeldes.
Cuatro alcaldes, 13 concejales y 18 diputados departamentales presentaron sus renuncias el sábado en los departamentos de Cauca, Nariño y Putumayo, en el suroeste del país; mientras que este domingo trascendió que el mandatario del municipio de San Juan del César (norte), Salomón Vergara, se encuentra secuestrado desde el pasado jueves.
La mañana de este domingo un frente de las FARC amenazó de muerte al gobernador del departamento de Bolívar (norte), Luis Gabriel Vargas, y a los alcaldes y diputados de la región, si no dimiten a la brevedad, de acuerdo con voceros del gobierno local.
La lista de funcionarios amenazados y que han renunciado continúa engrosándose, a pesar de que Pastrana anunció el jueves medidas para proteger las autoridades locales y ofreció millonarias recompensas en dólares por la captura de los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Ya suman unos 80 los alcaldes que han dimitido este mes, y muchos gobiernan desde fuera de sus localidades, por las presiones de las FARC, que conminaron a los mandatarios de los 1,098 municipios del país a dimitir, so pena de secuestrarlos o asesinarlos.
Este domingo, la esposa del alcalde de San Juan del César (norte), Betty Daza, informó a las autoridades militares que, tras recibir una llamada telefónica la noche del sábado, tenía la certeza de que su marido estaba retenido “por un grupo guerrillero que le había pedido la renuncia”.
DIPUTADOS TAMBIÉN RENUNCIAN
El sábado, el gobernador del departamento de Cauca (suroeste) Floro Tunubalá, informó que un total de 18 diputados de la Asamblea de esa región le presentaron sus renuncias.
“En el caso mío yo no voy a elevar ninguna renuncia, me voy a mantener al frente del gobierno departamental. Es difícil aceptar una renuncia a los alcaldes y otros funcionarios porque es darle la razón a quienes las están exigiendo”, sostuvo Tunubalá.
Al gobernador le fueron presentadas el sábado las dimisiones de los alcaldes de los municipios de Argelia, Puracé, Sotará y La Sierra; mientras que 13 concejales de Mocoa, capital del departamento de Putumayo, hicieron lo mismo diciendo no soportar más la presión de las FARC.
Muchas de esas amenazas fueron enviadas por los frentes de las FARC en comunicados dirigidos por funcionarios secuestrados, por lo que el comandante dela II Brigada del Ejército, general Gabriel Díaz, señaló este domingo que, en el caso de Vergara, se investiga si “le cumplía una cita” a los insurgentes.
Seis guerrilleros de las FARC fueron capturados el sábado con cartas en que se amenazaba de muerte a alcaldes y concejales de varias regiones de Colombia para obligarlos a renunciar.
PODRIA SER NUEVA ESTRATEGIA
Analistas consideran que esta campaña de las FARC tiene que ver con la intención de ese grupo de pasar de la presencia al dominio de ciertas zonas, y a través de esta estrategia posicionarse de cara a una eventual negociación de paz con el futuro gobierno de Alvaro Uribe, quien sustituirá a Pastrana a partir de próximo 7 de agosto.
FUERZAS ARMADAS PIDEN CORAJE
Mientras la situación se agudiza, el ministro del Interior, Armando Estrada, insistió este domingo en pedir “valor y coraje” a los funcionarios de los gobiernos locales para mantenerse en sus puestos.
Por su parte, el jefe del Ejército, general Jorge Mora, dijo confiar que con las millonarias recompensas ofrecidas por Pastrana serán los mismos insurgentes quienes delatarán a sus jefes.
En su editorial de este domingo, el diario El Tiempo —el más influyente del país— criticó la negativa del gobierno de decretar el estado de excepción solicitado por muchos alcaldes, y señaló que todo terminó “en la gastada fórmula de ofrecer recompensas por cabecillas de la guerrilla”.
“Además de las medidas de excepción que la situación demanda, el gobierno debería de liderar un rechazo masivo de la sociedad al insólito desafío de las FARC”, subrayó el editorial.