Narciso Gutiérrez y Santos Acosta.

Impuestos y cobros como las polillas

Mayda Isabel Meléndez [email protected] “Los múltiples pagos que deben realizar los madereros, unidos a la retención del 7.5 por ciento que se realiza por medio de los aserríos, son completamente descapitalizadores, por lo que el negocio prácticamente se está volviendo insostenible”, aseguró Narciso Gutiérrez, miembro de la industria de la madera. Gutiérrez se dedica a […]

Mayda Isabel Meléndez [email protected]

“Los múltiples pagos que deben realizar los madereros, unidos a la retención del 7.5 por ciento que se realiza por medio de los aserríos, son completamente descapitalizadores, por lo que el negocio prácticamente se está volviendo insostenible”, aseguró Narciso Gutiérrez, miembro de la industria de la madera.

Gutiérrez se dedica a la extracción, transporte y venta de la madera. Afirmó que desde la tala hasta la venta se deben realizar tantos pagos que “el cliente es quien al final paga los elotes, porque uno debe trasladar los impuestos al producto”.

Explicó que el primer desembolso se realiza en la Alcaldía, donde corresponde la tala, igualmente al Instituto Nacional Forestal (Inafor) se le debe pagar por obtener el derecho al corte de la madera.

Luego se debe pagar a las alcaldías por donde se va pasando con la carga y al llegar al aserrío, éste le cobra por el servicio y aplica el 15 por ciento de Impuesto General al Valor (IGV). Y desde abril del presente año, los aserríos se convirtieron en retenedores de un 7.5 por ciento sobre metro cúbico aserrado, basado en precios internacionales de la madera aserrada.

“Finalmente, cuando el consumidor final compra un producto acabado, también paga el 15 por ciento del IGV, así que los clientes finales todavía pagan un impuesto más”, dijo.

COBROS AUTÓNOMOS

Para este comerciante de la madera, lo peor es que con la reciente imposición del 7.5 por ciento a quienes solicitan el servicio del aserrado, el asunto se torna insostenible económicamente hablando.

“No es que no queramos pagar, pero que se definan, que nos dejen un solo impuesto pero que tengamos que pagar de una sola vez. Que nos hagan pagar el 7.5 o lo otro, pero no todo, es demasiado”, enfatizó. Como ejemplo citó un viaje reciente donde tuvo que pagar a cuatro alcaldías entre 500 y 700 córdobas cada una.

Santos Acosta, Subdirector General de Ingresos explicó que cada institución tiene autonomía para imponer sus propios cobros, como en el caso de las Alcaldías, por ejemplo. “En todo caso, la DGI no tiene potestad para decirles que cobren o no cobren a los madereros que pasan por su jurisdicción”.

En tanto, Francisco Guerra, Director Ejecutivo del Inafor, expresó que esta institución cobra la inspección técnica del lugar, impuesto de aprovechamiento de los recursos (de acuerdo con la variedad de madera, existen 5 categorías), servicio de “marqueo”, es decir, que un inspector marque los árboles para su corte y una tasa fija también diferenciada entre los pinares y los otros bosques.  

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