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Nicaragua parecía tierra brasileña. “Nunca mi imaginé que hubiese asistido tanta gante”, dijo Katy Varela, una joven aficionada quien tembló sin pena alguna los 94 minutos que duró el partido Brasil-Alemania.
Varela se refería al partido de la gran final que ayer Brasil ganó 2-0. Y se hace mención al mismo enfrentamiento cumbre que en un hotel capitalino el público simpatizante de los suramericanos invadió con mucha fortuna, porque se impuso Brasil, gracias a la maestría de Ronaldo, el genial atacante quien explotó este domingo con dos goles, los de su consagración, específicamente.
Varela es una atractiva dama quien estaba atenta al duelo desde antes de las 4:00 a.m.. de ayer domingo.
“Fue mejor Brasil”, agregó y con visible autoridad, entre tanto abandonaba el mencionado hotel, por cierto sumamente atestado..
Sí y Brasil fue superior. Mientras los jugadores cariocas se ganaban la adulación del público, los alemanes el desprecio.
Es que también los auriverdes en el juego del domingo inolvidable, dominaban el fútbol al estilo de América, el nuestro, ahora que sigue siendo nuestro, independiente que el balompié lo hayan inventando los ingleses.
“No hay duda que hay una identificación de Nicaragua con Brasil”, expuso Carla Molinares quien no quería perderse ni un minuto del memorable enfrentamiento. Y en pantalla gigante.
El Hotel Intercontinental de Metrocentro era una locura. A las 4:30 de la mañana del día de ayer domingo parecía que eran las 5:00 p.m., hora pico, de Managua ciudad que pocas veces en ese tiempo es poblada automovilísticamente. Mucha gente y tráfico. Bueno, al menos no igual al Distrito Federal de México.
“Yo vengo a ver a Brasil”, sostuvo Jessica Hernández, una joven muy atrayente, quien exhibía con notable elegancia una camisa de la selección brasileña. Bonita.
Y es que realmente la mayor parte de pinoleros querían vestirse de verde y amarillo.
“Nosotros estamos felices con el triunfo. Por eso hemos venido para celebrarlo con todo”, expresó Giovanna Amador, mientras desguataba un cerveza nacional.
La Plaza Brasil, en las cercanías de Montoya, se puso “full”.
¡Olé, olé olá !, sonaba el cántico triunfal al tiempo que sonaban las bocinas de los autos que pasaban por la avenida que agarra por la carretera sur, este domingo con un rumbo definido que era la Plaza Brasil, con su múltiples ocupantes no queriendo perderse la fiesta.
“Soy alemán, pero de apellido”, gritó con sorna Juan Carlos Baltodano Alemán.
La verdad él iba con Brasil y parecía brasileño, innegablemente.