Argentinos buscan ahora lo más barato

Gisela Salomón BUENOS AIRES/AP.-Fueron las primeras máquinas que fabricaron pañales de tela en la Argentina. Por su antigüedad, casi ingresan a un museo. Pero la profunda crisis económica que vive el país puso de nuevo en funcionamiento sus motores, después de 22 años de permanecer tapados e inactivos. Los viejos aparatos que tejen el algodón […]

Gisela Salomón

BUENOS AIRES/AP.-Fueron las primeras máquinas que fabricaron pañales de tela en la Argentina. Por su antigüedad, casi ingresan a un museo. Pero la profunda crisis económica que vive el país puso de nuevo en funcionamiento sus motores, después de 22 años de permanecer tapados e inactivos.

Los viejos aparatos que tejen el algodón y luego lo escupen como miles de pañales se silenciaron cuando los argentinos optaron por los desechables y dejaron de comprar los de tela, en 1980.

Pero en 2002, la peor crisis económica de la historia de este país sudamericano ha obligado a muchas madres a regresar a los pañales de tela y olvidarse de los descartables, que si bien eran muy cómodos, resultaban también carísimos.

En un país con cuatro años de recesión económica, un desempleo cercano al 25% y una pobreza que supera el 50%, los hábitos de consumo parecen ir a contramano con el paso del tiempo y la población ha comenzado a recurrir a viejas y austeras prácticas para satisfacer sus necesidades más elementales.

“¿Quién iba a pensar que ahora íbamos a estar fabricando pañales de tela?”, exclamó Miguel Angel Oller, gerente de producción de un negocio familiar que en un galpón de altos techos y ventanales gigantes produce pañales de tela y ropa de bebés desde principios de siglo.

“Mientras haya recesión y desocupación, esto va a continuar”, explicó el hombre mientras observaba los 20 oxidados motores de hierro importados de Suiza en 1926 por la empresa Sorvo.

Mota blanca de nuevo en las máquinas

Ahora, las máquinas confeccionan unos 6,000 pañales de algodón cada mes, desde que en enero pasado la devaluación de la moneda deterioró aún más la economía de millones de argentinos que se han visto forzados a cambiar sus hábitos de consumo.

La asociación de consumidores ADELCO dijo que la disparada de la canasta familiar asciende al 70%: la harina aumentó un 138% desde enero, y el aceite de cocinar un 159%, mientras que un paquete de 10 pañales descartables de primera marca que hasta diciembre costaba 5 pesos (1,4 dólares), cuesta ahora 13 pesos (3,7 dólares).

De acuerdo con un estudio realizado por la consultora privada ACNielsen, desde enero pasado “hay menos dinero”, y los consumidores realizan “compras más pequeñas y en lugares más cercanos al hogar”.

En esta capital y los alrededores, el 88% de la población ha cambiado su forma de comprar: opta por marcas más económicas, abandona ciertos tipos de productos y compra artículos más pequeños o de menor volumen.  

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