- Pierluigi Collina a cargo de la final
Liliana SamuelAFP
YOKOHAMA, JAPÓN.- Con la “conciencia limpia”, el árbitro italiano Pierluigi Collina se prepara concienzudamente para dirigir la final del Mundial Corea del Sur y Japón 2002 entre Alemania y Brasil, este domingo en Yokohama, con el visto bueno de los seleccionadores en pugna.
El técnico de Brasil, Luiz Felipe Scolari, consideró “maravillosa” su designación, descartando toda suspicacia que se había generado a raíz de la participación del juez italiano en una publicidad de “Adidas”, el patrocinador de Alemania y competencia de Nike, patrocinador de los auriverdes.
El calvo Collina, de 42 años, ya tuvo en este Mundial la responsabilidad de dirigir el clásico duelo entre Argentina e Inglaterra (0-1), en la primera fase, y el partido en que los anfitriones japoneses quedaron eliminados a manos de Turquía (1-0) en octavos de final, cuando pidió que le “permitan el error” a los jueces.
A poco de dirigir la final de la Liga de Campeones que Real Madrid le ganó al Bayer Levenkusen y llegó a éste, su segundo Mundial, con foja impecable y el título de mejor juez del mundo en los últimos cuatro años, otorgado por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol.
Su carrera como árbitro empezó en la primera división italiana en 1991 y es internacional desde 1995.
Controló 61 partidos internacionales entre clubes y seleccionados, inclusive los de esta Copa, dirigió en Francia-98, en la Eurocopa 2,000 y la última final de la Liga de Campeones, además del recordado Manchester United-Bayern Múnich de la final de la Liga de Campeones en 1,999.
Entre sus mejores recuerdos como árbitro, situó alguna vez a la final de los Juegos Olímpicos de Atlanta-96, cuando Nigeria derrotó a Argentina.
Aficionado a la lectura y al básquetbol, este hombre de ojos saltones que además del italiano, habla español, inglés y francés, es obsesivo en su trabajo.
Reveló que analiza concienzudamente el juego de los equipos antes de cada partido porque necesita, dijo, “”recoger la mayor cantidad de información sobre la forma en que el equipo juega, la manera cómo cada uno de los jugadores evoluciona, para dirigir mejor”.
Collina está satisfecho del equipo de asistentes que lo acompañará en la final. Ya trabajó junto al sueco Leif Linbdferg, su primer asistente, aún nunca con el inglés Philip Sharp, el segundo, en tanto el escocés Hugh Dallas, cuarto árbitro, es “su mejor amigo”.
LA SORPRESA
Diferente de la mayoría de sus colegas, es el único árbitro que tiene una página propia en la internet y sorprendió con su polémica participación en el mundo de la publicidad poniendo su cara para la marca que lo patrocina junto a jugadores como Zinedine Zidane, Pablo Aimar y David Beckham, entre otros.
“Todos, jugadores, árbitros, entrenadores, tenemos equipos provistos por nuestros patrocinadores. Uno puede ser patrocinado por una empresa, pero la conciencia no tiene patrocinadores”, justificó dos días antes de la final. “Mi conciencia está limpia, pueden estar seguros de eso”, destacó el asesor financiero, licenciado en Economía y Comercio de la Universidad de Bologna.
Su relación con el fútbol comenzó como jugador, fue zaguero central hasta los 17 años –“aunque no muy bueno”, admite— cuando un compañero lo convenció de hacer el curso de árbitro.
Consultado sobre las vivencias por su designación, dijo que respondería “como un jugador: a nadie le gusta quedarse en el banco cuando los demás juegan. Cada jugador quiere estar, como cada árbitro quiere dirigir cada partido”.