La pasión por el fútbol en Alemania es visible. Estos fanáticos germanos celebran, con cerveza y todo, en las calles de Berlín otro triunfo de su onceno.

La vida en torno a la final

EFE BERLÍN.- La final ante Brasil mañana parece marcar todos los aspectos de la vida alemana y en los más diversos ámbitos -que abarcan desde la política hasta la cultura y la religión-, ha habido cambios de programaciones debido al estado de excepción que reinará durante el partido. El Congreso de Católicos, que se celebra […]

EFE

BERLÍN.- La final ante Brasil mañana parece marcar todos los aspectos de la vida alemana y en los más diversos ámbitos -que abarcan desde la política hasta la cultura y la religión-, ha habido cambios de programaciones debido al estado de excepción que reinará durante el partido.

El Congreso de Católicos, que se celebra en Speyer (suroeste de Alemania), no realizará el domingo los actos originalmente programados, sino que instalará dos pantallas gigantes para que los feligreses puedan ver el duelo de Yokohama entra brasileños y alemanes.

La Comunidad Luterana de Sylt (norte de Alemania) celebrará un oficio religioso especial, “Los gigantes de Rudi bajo el Dios de los Frisos”, inmediatamente antes de que empiece la retransmisión del partido.

La idea es comparar la última charla que tendrá Rudi Voeller con su equipo antes de la final, con el último mensaje que dejó Jesús a sus discípulos recurriendo a los versículos 24-27 del capítulo 22 de evangelio de San Lucas, para ilustrar la idea de Voeller de que “el equipo es la estrella”.

La Opera de Múnich, por su parte, ha anunciado que el estreno de una nueva escenificación de “Las Valquirias” de Richard Wagner, que estaba anunciado para las cuatro de la tarde, no se iniciará sino hasta que haya terminado el partido incluyendo las eventualidades de una prórroga y de una decisión por lanzamientos desde el punto de penalti penaltis.

En el “foyer” de la Opera, además, habrá un televisor para los que los espectadores que tengan que hacer un largo recorrido para llegar al teatro no se pierdan la final.

Una emisora radiofónica bávara ha organizado una acción en la que cerca de 20.000 personas deberán cantar en coro una canción con letra dedicada al selección Rudi Voeller, con la música de Guantanamera, que se ha hecho popular durante el Mundial.

En la acción participarán, entre otros, todos los diputados del grupo parlamentario socialdemócrata en el Parlamento Regional Bávaro, el ex-ministro de Sanidad Horst Seehofer y el popular cantante Jürgen Drews.

El canciller, Gerhard Schroeder, y el candidato de la oposición a la cancillería, Edmund Stoiber, que verán la final en vivo en Yokohama, continúan el pulso que han librado a lo largo de todo el Mundial por mostrar cercanía al equipo nacional.

Schroeder, que viajó a Japón directamente desde Canadá, tras la cumbre del G8, ha hecho saber a través de un portavoz que después del partido, sin importar el resultado, irá al vestuario para celebrarlo con los jugadores.

Stoiber, por su parte, quiere aceptar una invitación de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) para regresar a Alemania en el mismo avión que el equipo.

La misma invitación ha sido declinada por Schroeder, argumentando que el recibimiento triunfal en Fráncfort, que está seguro que se tributará al equipo, es algo que pertenece sólo a los jugadores y al cuerpo técnico y que los políticos deben mantenerse al margen.

Los aficionados comunes y corrientes, por su parte, preparan una verdadera fiesta para el domingo y eso se ha notado en la gran demanda que tienen en estos días las banderas alemanas, que es comparable a la que hubo en 1990 los días anteriores a la reunificación alemana.

En algunas fábricas se producen ahora en un solo día el mismo número de banderas que normalmente bastarían para cubrir la demanda de un año y en algunas tiendas los clientes parecen dispuestos a pagar cualquier precio.

El sueño del cuarto título mundial hace que se recuerden con frecuencia los otros tres que se han conseguido, en 1954, 1974 y 1990, y que se evoque el significado que tuvo cada uno de ellos para la vida alemana.

DIMES Y DIRETES

La tragedia de quedar segundos

Osvaldo Giraldo “Juninho” (centrocampista brasileño)

“Hemos logrado el primer objetivo que nos fijamos, que era llegar a la final, pero ahora nos queda conquistar el Mundial porque nadie se acuerda del segundo clasificado”.

Ronaldo (delantero de Brasil)

“Para mucha gente ser segundo puede estar bien, pero no para los brasileños, para quienes es un fracaso otra cosa que no sea proclamarse campeones”.

Rivaldo (delantero de Brasil)

“Ya sabemos lo malo que es perder una final del Mundial”.

Senol Gunes (seleccionador de Turquía)

“La tristeza de perder contra Brasil nos duró sólo un día”.

Joseph Blatter (presidente de la FIFA)

“Los árbitros están un poco cerrados, un poco apartados de la familia del fútbol, y deben tender a abrir las pus al resto para, entre todos y mediante el diálogo, buscar las soluciones”.

Diego Maradona (ex futbolista argentino)

“No maté a nadie, por eso estoy tranquilo” (declaraciones a su llegada a Tokio).  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí