Aún no se sabe quién pagará “aire” de Jerez

Harding dice que “es un alivio” saber que Jerez tendrá aire acondicionado en su celda, ya que supuestamente el reo lo requiere por razones médicas Iván Olivares B. [email protected] El ministro de Gobernación, ingeniero Arturo Harding, dijo que fue “un alivio” saber que la juez Primero de Distrito del Crimen, doctora Juana Méndez, aprobó la […]

  • Harding dice que “es un alivio” saber que Jerez tendrá aire
    acondicionado en su celda,
    ya que supuestamente el reo lo requiere por razones médicas

Iván Olivares B. [email protected]

El ministro de Gobernación, ingeniero Arturo Harding, dijo que fue “un alivio” saber que la juez Primero de Distrito del Crimen, doctora Juana Méndez, aprobó la petición de la defensa de Byron Jerez, para que a éste se le instalara un aire acondicionado en su celda.

“La Juez tomó la decisión y nosotros realmente nos sentimos satisfechos de la decisión”, insistió.

Aunque inicialmente Harding dijo que “lo va a instalar él (Jerez)”, luego añadió que “tengo que ver quién lo va a pagar. El Sistema Penitenciario es un sistema bastante paupérrimo, y quiero ver qué es lo que vamos a hacer”, porque todavía no habían estudiado el caso, admitiendo la posibilidad de que finalmente llegue a pagarse con fondos públicos.

HUMANISMO

El ministro valoró que “realmente, era importante para la salud del señor Byron Jerez la instalación de ese aire acondicionado”, considerando que el Sistema Penitenciario es un centro humanitario, cuyos jefes, con el propio Harding a la cabeza, temían que el ex director de Ingresos pudiera morir si no se le concedía su petición.

Harding dijo que desde el penal de Tipitapa le han informado que un aparato que el reo requiere de forma permanente por razones médicas, “se le había arruinado ya varias veces”. La razón sería el intenso calor que hace dentro de la celda de Jerez, por lo que instalar una comodidad como un acondicionador de aire podría ayudar a mantenerlo con vida.

Añadió que los médicos del penal le explicaron que si el aparato se le descomponía mientras dormía, podía ocurrir que el enfermo no se diera cuenta de ello, y se quedara sin respirar hasta morir. Insistió en el “alivio” que sentían porque temían un desenlace fatal.

“Nosotros no tenemos pena de muerte en este país, ni mucho menos”, recordó.  

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