El Cardenal

Manuel S. Cruz T. La diáfana personalidad del Cardenal Miguel Obando y Bravo es conocida en todos los sectores del mundo civilizado moderno, hasta el punto que todos saben quién es él y qué es lo que quiere para el pueblo nicaragüense. Con el triunfo de la revolución sandinista a partir de la década de […]

Manuel S. Cruz T.

La diáfana personalidad del Cardenal Miguel Obando y Bravo es conocida en todos los sectores del mundo civilizado moderno, hasta el punto que todos saben quién es él y qué es lo que quiere para el pueblo nicaragüense.

Con el triunfo de la revolución sandinista a partir de la década de los 80, la moral ciudadana ha descendido en el comportamiento de nuestro pueblo, hasta el punto que cualquier persona ofende y no tiene conciencia de estar ofendiendo.

A pesar de lo mucho que el Cardenal hizo en el derrocamiento del General Somoza Debayle, pronto lo olvidaron y fue tratado como uno de tantos enemigos, sólo por no admitir un sistema que a él no le parecía bueno para nuestro pueblo.

No conozco el objetivo primordial de la Escuela de Periodismo de la Universidad Centroamericana, la verdad es que grupos de jóvenes graduados salen con ánimo de lucha y no con el plan de información para la sociedad.

A su regreso de Roma, el Cardenal fue recibido por una notable manifestación popular en el Aeropuerto Internacional. Las primeras palabras del purpurado fueron en forma de salutación por haber asistido a un acto grandioso y por estar nuevamente ante su pueblo.

Su Eminencia es una persona de más de setenta años, puede haberse “estresado” por el largo viaje. La verdad es que al llegar a la Santa Catedral, es abordado por los jóvenes del micrófono dirigidos y en lugar de producir en las palabras del Cardenal un mensaje salió lo de siempre: política y más política.

Tanto el gobierno como la Curia habían dado por cerrado el caso del atentado contra el Cardenal, ¿por qué tantos periodistas politiqueros siguen removiendo las aguas de la discordia? ¿Quién de esos muchachos periodistas le habló de la beatificación de Sor María Romero?

La Iglesia Católica y en especial el Cardenal Obando son atacados en determinados momentos por la prensa, radio y la televisión sólo por la amistad que le dispensa el doctor Arnoldo Alemán Lacayo. El poder de la Iglesia no es de este mundo, la amistad del Cardenal está al lado de la justicia.

Fue atacado injustamente por el somocismo, ofendido por el sandinismo y menospreciado por este régimen, aunque no directamente por el Presidente, sino por sectores intelectuales de los medios informativos.

La historia moderna en Nicaragua nos dice que cada vez que el gobierno se ve en dificultades con la oposición, recurre al Cardenal y luego se olvidan de su valiosa ayuda. Hoy quieren volver a la misma historia.

La Iglesia ha tenido perseguidores de gran poder que han pasado a la historia. La Iglesia sigue tan firme como cuando Pedro recibió esa valiosa herencia.  

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