El defensa de la selección surcoreana Kim Tae-Young (7) lucha por ganar el balón contra el atacante germano Miroslav Klose.

Mortal contragolpe

Edgard Tijerino M. [email protected] Cuánta razón tenía DiEstefano: “El fútbol, es el arte de manejar convenientemente diferentes velocidades, haciendo los cambios con precisión”. ¿Vieron a Michael Ballack concretando ese espectacular y mortal contragolpe en el minuto 75, cuando el alargue a tiempo extra estaba calentando el brazo? Fue una belleza en prontitud, rapidez, entendimiento y […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Cuánta razón tenía DiEstefano: “El fútbol, es el arte de manejar convenientemente diferentes velocidades, haciendo los cambios con precisión”.

¿Vieron a Michael Ballack concretando ese espectacular y mortal contragolpe en el minuto 75, cuando el alargue a tiempo extra estaba calentando el brazo?

Fue una belleza en prontitud, rapidez, entendimiento y realización… Corea perdió una pelota y Neuville por la derecha, la recibió de inmediato consiguiendo proyectarse… Intentó cortarse hacia el centro entrando al área, pero, empujado por la defensa, tuvo que desplazarse hacia su derecha… Neuville centró rasante anticipándose al cierre, y el balón fue hacia un hueco frente a la cabaña, entre Bierhoff y Ballack que entraba desde atrás… Bierhoff, reemplazo del goleador Klose en el minuto 25 del segundo tiempo, se apartó prudentemente dejándole todo el escenario a Ballack… Este aplicó un potente derechazo a media altura que Woon Jae rechazó frontal. Ballack, sobre la marcha, viniendo encima de Jae, golpeó ahora la pelota con la zurda, y las redes coreanas se estremecieron… En ese momento, los ojos horizontales de la luna, se cerraron y el Estadio pareció estar construido de gelatina.

SE ESFUMÓ EL SUEÑO

La magia, la resistencia férrea, la voluntad ardiente, el crecimiento impresionante, tomaron una pausa, y Alemania con ese mortal contragolpe, aseguró su pasaporte a la final.

Para Ballack, este su tercer gol de la Copa, fue como una revancha, porque minutos antes, al aplicársele una tarjeta amarilla, se determinaba que no podría estar en la final contra Brasil o Turquía… El tenía otra tarjeta acumulada, no de crédito ilimitado, como las que han estado bailando frente a nuestras narices en otra de las pruebas de abuso de poder en la administración anterior a la del Ing. Bolaños, sino efectiva para garantizarle una sanción.

No fue un gran partido, pero, ¿Qué tiene eso de extraño en esta Copa tan especulativa e imprecisa?… ¿Cuántos partidos pueden ser calificados de imborrables?… ¿Ha sido una garantía ser el mejor en la cancha?.

EL VIEJO ESTILO

Alemania, todos lo sabemos, es un equipo de tendencia mecanicista, bastante apegado al pizarrón, con gran capacidad para batallar bajo presión aguijoneado por la angustia, ausente de fantasía, bañándote de centros y mas centros, buscando el gol de cualquier manera.

Cuando sonó el silbato, después de una amenaza de Ramelow, Corea se mostró agresiva, y rápidamente, a los 8 minutos, Kahn se vio obligado a su más espectacular atajada sobre una entrada de Lee Chun.

Tratando de sacarle provecho a su mayor estatura y fortaleza física, Alemania buscó preferentemente el centro del área, en tanto Corea intentaba abrir juego por las puntas… En este planteo, la peligrosidad de Klose y Bode, mantenía alerta al arquero Jae y preocupados a los 65 mil 256 espectadores.

NO BASTA CORRER MUCHO

Corea, el equipo que más ha corrido a lo largo de esta Copa, lo siguió haciendo en este duelo sin dejarse acorralar por el respeto… Eso sí, avanzar hasta semifinales, fue una exageración para un equipo que dependió estrictamente de su velocidad y consistencia física, pero que pese al innegable talento de Hiddink, careció de variantes… Sin embargo, no podemos robarle el mérito a su multiplicación de esfuerzos, lo cual le permitió convertirse en un rival muy difícil para cualquiera.

El fantasma del arbitraje, que tanto atormentaba a los alemanes, no hizo su aparición en esta semifinal… Y más allá de cualquier tipo de discusiones, quedan para el recuerdo, las victorias de Corea sobre Portugal, Italia y España, equipos que pertenecen a la aristocracia del fútbol mundial.

EL FACTOR KAHN

¿Qué hubiera pasado si ese disparo venenoso de Lee Chun a los 8 minutos, supera la estirada y el bloqueo de Oliver Kahn?… ¿Qué tanto hubiera crecido Corea y cómo hubiera afectado a los alemanes?.

En esta Copa, Kahn ha confirmado ser el mejor arquero del mundo, y posiblemente, el mejor de Alemania en Copas.

Hasta hoy, Kahn sólo ha admitido un gol a lo largo de 6 juegos en un alarde de efectividad en todos los aspectos… Por arriba, por debajo, saliendo a cortar, anticipándose, cerrando ángulos, volando a tiempo, Kahn ha sido un pulpo en la cabaña germana.

Fue el irlandés Robbie Keane en tiempo de descuento, tomando un balón suelto en el área, quien superó la salida de Kahn para sellar un empate el 5 de julio.

Recuerdo la solvencia de Hans Tilkowski en el Mundial del 66, la seguridad y oficio de Sepp Maier, el manejo de la defensa y dominio del área de Shumacher y la llamativa flexibilidad de Ilgner…Junten lo mejor de cada uno de ellos y tengan a Oliver Kahn, un portero que puede ser valorado encima de Yashin y de Banks.

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