Sang-HunAP
SEÚL.- Lo que debió ser una fiesta multitudinaria se convirtió en un funeral masivo y millones de personas con camisetas rojas deambulaban cabizbajos por las calles de Seúl este martes, como almas en pena, tras ver en pantallas gigantescas el partido que Corea del Sur perdió 1-0 ante Alemania por las semifinales de la Copa Mundial de fútbol.
La noche fue iluminada de todos modos por fuegos artificiales y los hinchas gritaron “¡Dae Han Min Kuk!” (República de Corea), “Alégrate Corea” y “Corea, te luciste”.
La gente abandonó en forma pacífica los sitios públicos donde se habían instalado pantallas y no se reportaron incidentes. Muchas personas tiraron bengalas.
“Estoy triste, pero el equipo hizo lo que pudo”, comentó Kim Min-soo, un individuo de 29 años que iba envuelto en una bandera coreana. “En los últimos días, los jugadores unieron a la nación”.
Casi 7 millones de sudcoreanos, la mayoría de ellos luciendo casacas rojas, el color de la selección, inundaron las calles de las principales ciudades del país para ver el partido en pantallas gigantescas instaladas en parques, plazas, playas y estadios de béisbol, el deporte nacional.
En Seúl, las autoridades municipales restringieron el tráfico de vehículos e instalaron baños portátiles. Fábricas, escuelas y negocios cerraron temprano para que la gente tuviera tiempo de ir a sus casas.
El partido coincidió con 52do aniversario del estallido de la Guerra Coreana de 1950-53, en la que millones de personas murieron o resultaron heridas y la península quedó reducida a escombros. El aniversario es generalmente una fecha sombría, pero en esta ocasión los sudcoreanos aprovecharon para celebrar una prosperidad económica que les permitió ser sedes del mundial. “Esta fue una nación en guerra. Hoy somos cosedes de la Copa Mundial. Esto es un testimonio de la paz y estabilidad que hemos logrado en la península coreana”, declaró la portavoz del presidente Kim Dae-jung, Park Sun-suk.
¡QUÉ SALTO!
Corea del Sur no había ganado un solo partido en cinco presentaciones en la Copa Mundial, pero cosechó tres victorias y un empate antes de caer ante Alemania en las semifinales.
Es el primer equipo asiático que llega tan lejos en un mundial y su éxito representó una inyección de ánimo para un pueblo que sentía un complejo de inferioridad en relación con sus vecinos Japón y China.
Tanto japoneses como chinos jugaron también en este mundial. Japón, la otra sede, fue eliminada en la segunda ronda y China en la primera.