Hugo Astacio Cabrera
Me ha llamado la atención la actitud de los directivos del equipo de béisbol chinandegano al despedir a su manager Argelio Córdoba, después de cumplir este exitoso trabajo durante el año pasado.
Esa conducta sólo demuestra inconsecuencia e ingratitud, porque en lugar de reconocer el buen trabajo, le echan la culpa de un error cometido por otro, causante de la pérdida a última hora.
¿Así que es mala la dirección que lleva a un conjunto a disputar el título? ¿Así es que no valió mantener al conjunto en los primeros lugares durante la temporada, conduciéndolo a competir en siete partidos por el primer puesto nacional en una ronda emocionante en la que cualquiera de los dos pudo obtenerlo?
Precisamente, en eso está lo bueno. Pero para la Junta Directiva lo mismo es obtener cualquier posición en el certamen que el segundo puesto, mientras se ha perdido el primero arduamente diputado. No señores, lo bueno es mantener la capacidad como hizo Argelio.
En 1973, Edgard Tijerino Mantilla, en un reportaje del Mundial Nica, catalogó la actuación de Argelio como manager del conjunto nicaragüense, de brillante, no obstante que sólo obtuvo el segundo puesto; como el gran triunfador por el hecho de quedar de segundo en el certamen, calificándolo como el manager que destacó sobre los demás.
El manager del segundo puesto —dijo— fue el mejor, no obstante que no pudo acercarse al campeonato. En cambio ahora bien lo pudo hacer si no hubiera sido el lamentable error de un jugador.
Para cualquier departamento, compitiendo como si fuera de igual con un equipo de la capital, hay clara desventaja, porque el equipo capitalino se escoge entre diez veces mayor población, como es Managua sobre Chinandega; porque allá hay más personas dedicadas al deporte, más gente, más dinero para ayudar y donde se encuentran los mejores jugadores. No obstante el Chinandega con Argelio estuvo a punto cercano de ser campeón, aunque por eso lo sancionan.
Ahora debe saber el público que el éxito debe ser mantener varios conjuntos beisboleros competitivos entre sí para mantener el interés, porque si no sólo el conjunto capitalino tendrá capacidad para ganar año con año, y así seguiremos rumbo abajo, como hasta ahora.