Fernando Hierro (derecha) y Fernando Morientes reclaman el gol al árbitro egipcio Gamal Ghandour.

Perdón, ¿de dónde eres?

Michael Ragoonath, asistente en España-Corea, es colegiado desde hace apenas 4 años Eduardo J. Castelo El Mundo/España.-Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Benín, Guatemala, Jamaica, Bolivia… Ninguna de estas selecciones ha estado en el Mundial. Sus árbitros sí. Al margen de que por primera vez un campeonato como éste se juegue en Asia, de que también por […]

  • Michael Ragoonath, asistente en España-Corea, es colegiado desde hace apenas 4 años

Eduardo J. Castelo

El Mundo/España.-Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Benín, Guatemala, Jamaica, Bolivia… Ninguna de estas selecciones ha estado en el Mundial. Sus árbitros sí.

Al margen de que por primera vez un campeonato como éste se juegue en Asia, de que también por vez primera lo organicen dos países de forma conjunta, al margen incluso de que casi todas las favoritas hayan ido cayendo, este Mundial será recordado por la polémica en torno a esos señores con silbato que han ido sembrando la ira de unos y la incredulidad de otros hasta la fecha.

Los árbitros son el blanco perfecto, pero no conviene perder de vista a aquellos que, banderín en ristre, corretean por las bandas. Entre ellos figuran representantes de Malasia, Jordania, Libia, Singapur, Islas Maldivas, Malí, Antigua y Barbuda existe e incluso Vanuatu también existe y más países de dudosa, cuanto menos, tradición futbolística.

El trío arbitral que juzgó el España-Corea estaba formado por un egipcio a la cabeza, con un triniteño (Trinidad y Tobago) y un ugandés en las bandas.

Gamar Ghandur, el árbitro, era el más reconocible de los tres. De hecho, pitó a España en la primera fase ante Paraguay (3-1) señalando un penalti cometido sobre Raúl y en la pasada Eurocopa dirigió la derrota del combinado de Camacho ante Noruega (0-1).

Vetado

Debutó como internacional en un Uganda-Sudán el 24 de julio de 1993. Pitó cuatro partidos en el Mundial de Francia y varios en la Copa de África. A nivel de clubes, la cosa cambia. En Egipto existe una liga formada por 14 equipos. El más famoso de ellos es el Al Ahly, cuyo mayor mérito es haberle ganado al Real Madrid en agosto del año pasado un partido amistoso en El Cairo.

Ghandur es el mejor árbitro del país africano, y a pesar de ello no le permiten dirigir los derbis de máxima rivalidad. Derbis protagonizados por el mencionado Al Ahly y el Zamalek, y que son juzgados por colegiados extranjeros después de los incidentes y críticas de partidismo habidas en años anteriores.

Por cierto que el viernes, al término del encuentro, la televisión de aquel país consideró que Ghandur hizo un arbitraje “correcto” sin que su actuación “influyera” en el resultado final del partido.

Sus asistentes eran una representación más del amplio colorido que el estamento arbitral aporta en estos días de fútbol y cabreos.

Michael Ragoonath el que vio que la pelota centrada por Joaquín había sobrepasado la línea de fondo es triniteño, gentilicio que descubre a los habitantes de Trinidad y Tobago. El otro, Alí Tomusange que vio a Luis Enrique en fuera de juego después de salir muy por detrás del defensa en el balón servido por Morientes es ugandés. Ni Trinidad y Tobago ni Uganda se distinguen por el potencial de su fútbol.

En el país caribeño se tienen noticias de una suerte de campeonato formado por ocho equipos. Pero poco más.

De hecho, Ragoonath se convirtió en árbitro hace escasamente cuatro años y debutó como internacional sólo unos meses después (1999) en un Cuba-Haití. La del viernes fue su cuarta participación en un Mundial, todas ellas en éste que aún se disputa. Fue árbitro asistente en el Alemania-Arabia, el Rusia-Túnez y el Suecia-Argentina.

En Uganda también existe una Liga, ésta integrada por 15 clubes. Tomusange tampoco anda sobrado de experiencia, después de debutar como árbitro en enero de 1993 y pasar a ser internacional sólo tres meses después, dirigiendo un Costa de Marfil-Argelia.

Durante la fase de clasificación para este Mundial, su mayor aportación fue ejercer, siempre de árbitro asistente, en un Sudán-Sierra Leona. Curiosidades a un lado, el nivel de estos dos asistentes, como el de tantos otros a lo largo del Mundial, deja mucho que desear, aunque tampoco conviene olvidar que una de las actuaciones más polémicas (16 amarillas y 2 rojas) la firma un español que se llama López Nieto.

Todos los errores de Corea-España no son sino la culminación de tres semanas de competición salpicadas de polémicas. Y todo arrancó con un anticipo de la semifinal del próximo miércoles.

Alarmas

Un coreano que atiende por Kim Young Joo destrozó a Turquía ante Brasil señalando un penalti inexistente y expulsando de forma injusta a un jugador turco por un exceso de actuación de Rivaldo.

Saltaron las alarmas, pero no era nada comparado con lo que vendría después. El coreano fue encontrando co-protagonistas de su desatino conforme avanzaba el Mundial.

Su mayor competidor fue Byron Moreno, el ecuatoriano que pitó el Corea-Italia de los octavos de final.

La expulsión de Totti por simular un penalti, y también dos fueras de juego señalizados uno que Tomassi convirtió en gol de manera errónea hicieron que hasta la RAI (Radio Televisión Italiana) se haya decidido a demandar a la FIFA por daños y perjuicios en una decisión sin precedentes.

MÁS CASOS

-Portugal lloró por la distinta vara de medir las entradas que, a juicio luso, utilizó el argentino Ángel Sánchez durante el partido. Los belgas protestaron la anulación del gol a todas luces legal de Wilmots frente a Brasil en el silbato del jamaicano Peter Prendergast, que al final del encuentro le reconoció su fallo al capitán belga. Y también quedan en el camino los lamentos de los estadounidenses por la mano de Frings sobre la misma línea de gol que Hugh Dallas no vio.

-Aún cabrían más. Sea por el escaso nivel de los colegiados, sea por la casualidad, el Mundial quedará marcado por los errores. Aunque para algunos, como Lee Woon Jae, guardameta de Corea, los errores no dejan de ser “una bendición del cielo”.  

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