José D. Pérez [email protected]
Recientemente el Presidente de la República se comprometió una vez más a brindar su apoyo a los discapacitados, al igual que lo hizo durante su campaña electoral, en la cual prometió que su gobierno crearía nuevas oportunidades para las personas con capacidades diferentes; en esa ocasión, nombró a la señora Cela Obregón como representante de los discapacitados, lo cual de por sí, ya es de agradecer.
Sin embargo, creo que el señor Presidente debería ser más concreto en su apoyo a las personas discapacitadas; soy discapacitado y el 19 de abril del año en curso, dirigí una carta vía correo electrónico al señor presidente solicitándole ayuda y hoy, a casi dos meses, aún estoy esperando su respuesta ya sea positiva o negativa. Posteriormente, el 31 de mayo recién pasado dirigí otra carta, también vía correo electrónico, esta vez a la Primera Dama de la Nación y tampoco he recibido respuesta.
Sin embargo, cuando se dio el percance del alcalde, éste fue visitado inmediatamente por el Presidente, quien puso a su disposición todos los medios que fueren necesarios, cuando sabido es que el alcalde no carece de ellos.
En ningún momento he pedido al señor Presidente ni a la Primera Dama que me regalen el pescado, ni siquiera que me enseñen a pescar porque yo sé hacerlo; lo único que les pedí fue que me obsequiaran la caña de pescar.
Ahora comprendo por qué muchos compatriotas abandonan el terruño en busca de mejores horizontes.