- Uno por pedrada mortal y otro apuñalado en el corazón
Amparo AguileraESPECIAL PARA LA [email protected]
Una pedrada le quitó la vida. Esa fatalidad encontró Carlos Heriberto López, de 30 años, después de una anticipada celebración del Día del Padre en las oficinas de Migración y Extranjería, sitio donde trabajaba, y al seguir festejando en la casa de un amigo, en Villa Reconciliación, se marchó sólo para recibir una pedrada que le propinaron en la frente cuatro pandilleros.
Miguel López, hermano de la víctima y testigo del hecho, relató a LA PRENSA que el incidente ocurrió el pasado 21 de junio, aproximadamente a las 10:00 p.m., cuando iba a tomar un taxi con su esposa Carla para trasladarse a su casa, ubicada en el barrio capitalino Carlos Núñez.
Minutos antes habían estado celebrando con antelación el Día del Padre en la casa de un amigo llamado Eduardo.
SORPRENDIDOS POR PANDILLEROS
“Íbamos picados. Los pandilleros nos salieron de repente y sólo tuvimos tiempo para salvar a la Carlita. Fue cuestión de segundos. Cuando me percaté estábamos rodeados por los cuatro hombres que al tiempo de amenazarnos nos bolseaban los pantalones. Después no sé, creo que intentamos defendernos y ahí nomasito nos agarraron a pedradas. A mí me dieron en la cabeza y a mi hermano en la frente, quedamos ensangrentados y ellos inmediatamente huyeron”, indicó Miguel.
López Ruiz comentó que después volvieron a la casa de Eduardo. Su hermano aún estaba vivo, pero sólo respiraba. Añadió que al amanecer “nos fuimos a la casa, dejamos a mi hermano porque pensamos que estaba dormido. A las siete u ocho de la mañana lo trasladaron al Hospital Alemán Nicaragüense, donde murió”, sostuvo.
El teniente Wilfredo Rocha, de la Estación Cuatro, confirmó la versión del testigo. Pero añadió que al parecer “después del incidente, el hoy occiso se agarró a golpes con su amigo Eduardo y luego se dio contra la pared, según declaraciones de Carla”. Esto lo determinará el médico forense.
OTRO MUERTO POR PUÑALADAS
Mientras el drama de la familia López se extendía entre los parientes, Gilberto Morán, de 40 años y habitante del Barrio 31 de Diciembre, huía de un hombre que intentaba matarlo con cuchillo en mano en el costado norte de El Novillo, situado en el Mercado Oriental.
Según los testigos, Morán era perseguido por un “negro”, regordete y bajo, quien iba tras su paso “como un loco volando cuchilladas por un lado y otro”.
Todos coinciden que en esa persecución, milésimas de segundos bastaron para que Morán volteara su cuerpo, sacara su bayoneta y le diera a su “cazador” en la cabeza, sin embargo, éste tuvo el aliento de propinarle doce estocadas en el cuerpo, una de las cuales dio en su corazón y lo mató. Luego escapó.
SIN SOSPECHOSOS
Hasta la hora de cierre de nuestra edición, la Policía Nacional no tenía ningún sospechoso. Los oficiales de guardia aseguraron que a más tardar mañana tendrán por lo menos presunciones de los casos en mención.
-Los familiares, en tanto, piden una pronta resolución de los hechos. “Mi hijo fue un hombre sano, nunca se metió con nadie. Exijo a la Policía que encuentren a los diablos que me lo asesinaron, para que otros no corran su misma suerte”, afirmó María Florencia Ruiz.
-Por su parte, William Morán enfatizó que su hermano era pacífico. “Esta muerte es extraña, porque él durante los tres años que permaneció en el Oriental nunca tuvo un percance. Por eso la policía debe investigarla”, afirmó.