Millones de aficionados coreanos se reunieron en el centro de Seúl para celebrar a lo grande la clasificación de su país.

“Dae-Han-Min-Guk”

La “Marea Roja” invadió al país asiático Pablo San RománAfp Gwangju, Corea del Sur.-Gwangju, la ciudad donde Corea del Sur logró ayer el pase a semifinales del Mundial tras eliminar a España, se convirtió en un concierto multitudinario de bocinas, tambores y cohetes cuando Hong Myung Bo marcó el penal que dio a su país […]

  • La “Marea Roja” invadió al país asiático

Pablo San RománAfp

Gwangju, Corea del Sur.-Gwangju, la ciudad donde Corea del Sur logró ayer el pase a semifinales del Mundial tras eliminar a España, se convirtió en un concierto multitudinario de bocinas, tambores y cohetes cuando Hong Myung Bo marcó el penal que dio a su país la clasificación, mientras todo un pueblo cantaba: “Dae-Han-Min-Guk” (República de Corea).

“Somos los mejores y vamos a vencer a Alemania en semifinales”, decía un grupo de adolescentes al dejar el “World Cup Stadium” de Gwangju, con su voz ahogada por el tremendo ruido del complejo deportivo y sus alrededores.

La ciudad se había vestido de rojo desde la mañana para asistir a la fiesta del fútbol surcoreano y tuvo su premio. ¿Y el árbitro, el egipcio Gamar Ghandour, que anotó dos goles a España?”, “¿Qué hizo el árbitro de malo?”, pregunta ingenuo uno de ellos. Nadie sabía nada de las quejas españolas de dos goles anulados.

Mientras los jugadores españoles hablaban de robo, los aficionados surcoreanos sólo pensaban en la fiesta que se avecinaba y que había comenzado muy temprano. A las siete de la mañana se habían empezado a juntar centenares de adolescentes en la calle Kum Nam Ro, una de las arterias principales de la ciudad, donde fue cortado el tráfico.

Una vez que la policía cortó la circulación, se instalaron tres pantallas gigantes y los jóvenes comenzaron a sentarse en la carretera a lo largo de la amplia calle. “Vamos a ganar por 2-0”, predijo Lee Hee Won, un estudiante de química en la universidad de Seúl, que aprovechando el fin de semana, regresó a su ciudad.

Una de las calles perpendiculares, Dongbuseo-gil, era una marea roja de jóvenes, que se dirigían a Kum Nam Ro. Entre ellos, Kim Kyung-su, otro estudiante de Seúl, de Ciencias Humanas, que había hecho el viaje a Gwangju.

“Pienso que va a ser difícil, pero vamos a ganar por 2-1”, afirmó.

La calle de compras en Gwangju, Chung Jang Ro, se había convertido en una zona de exclusivo comercio de prendas de apoyo a la selección surcoreana. Camisetas a 7,000 won (1 dólar cuesta aproximadamente 1,250 won), pañuelos a 3,000, muñecos de Guus Hiddink y los jugadores a 4,000 y largas colas de aficionados para pintarse la cara por 5,000.

En una de las colas, Seo Kyu-shik, estudiante en Seúl de chino, fue el que más se acercó en los vaticinios. “Ganaremos a España en los penales”. Si apostó con sus amigos por el resultado debió beber gratis toda la noche al grito de “Dae-Han-Min-Guk”.

Júbilo coreano

-Millones de coreanos luciendo camisetas rojas salieron a las calles bailando y cantando ayer para celebrar el triunfo de su equipo sobre España y el paso a las semifinales del mundial.

-Corea se impuso 5-3 en una definición por penales y se convirtió en el equipo asiático que más alto ha llegado en un mundial. “Oh, Corea, seguro ganará”, coreaban las multitudes en virtualmente cada ciudad del país.

-En la zona desmilitarizada fronteriza con Corea del Norte, los parlantes que normalmente usan los surcoreanos en un intercambio de propaganda con los vecinos comunistas, fueron usados para transmitir el partido con España.

-La policía calculó que sólo en el sólo centro de Seúl medio millón de personas se congregaron en la celebración. Se escuchaba el sonido de miles de pitos y bocinas de automóviles, estallaban fuegos artificiales, y de los bares y restaurantes se unían a la celebración miles de personas que vieron el partido por televisión.

-El ruido ensordecedor contrastaba con las pausas de silencio sepulcral que marcaron la definición por penales, combinadas cada pocos minutos con vítores y aplausos cuando Corea convertía.

-Y cuando tiraban los jugadores españoles, se escuchaba un coro masivo: “ataja…ataja”.

-Se informó que en diversas ciudades del mundo donde existen grandes comunidades coreanas se produjeron también celebraciones.

-Cuando comenzó el torneo, muchos coreanos esperaban que su equipo por lo menos rompiera el estigma de nunca haber ganado un partido en un mundial.

-Pero a medida que se fueron dando los resultados, la ambición va creciendo y muchos hablan ahora hasta de ganar la Copa. “Lo logramos… me va a explotar el corazón de alegría”, dijo Cho Min-soo, un hincha de 25 años, que lucía un gorro hecho con la mitad de una pelota de fútbol. “Creo que ahora vamos hasta el final”.

(AP)  

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