- Vanesa Gallo espera que el MECD apoye su concurso en el evento iberoamericano
Amalia Morales [email protected]
Vio a los otros contrincantes y los nervios afloraron. Pensó que los 16 concursantes estaban allí por algo. Como ella, eran los mejores alumnos en física de sus departamentos. Pero hacia las nueve de la mañana, frente al examen, los temores de Vanesa Gallo, se disiparon.
La seguridad sobre sus conocimientos de física, que cultivó en tres meses de estudio y conservó hasta el día anterior a la prueba, se recuperó poco a poco.
Gallo examinó los puntos de la prueba y pensó que estaba más fácil de lo que imaginaba. Había ejercicios de temas aprendidos, desde segundo año hasta quinto. “Dilatación, presión, magnetismo, estática… preguntaron de todo”, dice.
El examen teórico-práctico arrancó a las nueve. El plazo de entrega fue las once. Pero, Gallo entregó una hora antes de lo previsto. Lo único que la hizo dudar fue un problema de dilatación. De allí nada. “Estaba fácil”, resume.
Aunque estaba segura de que había hecho un buen examen, los nervios por la expectación de los resultados volvieron.
A media tarde, las autoridades académicas acabaron con la intranquilidad de los 17 alumnos que se midieron las costillas en física.
La mejor nota, no se dijo cuánto, la alcanzó Gallo, la alumna del quinto año del Modesto Armijo de Managua.
Janet Ríos, la profesora de física de Gallo, dijo que es primera vez que un alumno del centro gana el primer lugar. Lo más cerca, había sido un segundo lugar el año pasado.
A pesar que Gallo logró el mejor examen en la prueba nacional de física, en su colegio el promedio de los estudiantes en esa materia es de 73 puntos.
La alumna dice que una de las formas en que ayuda al resto de compañeros, es con los círculos de estudio. Y repite algo que parece su lema para entender la física: “es una clase fácil porque tiene aplicación en la vida diaria”.
Tan contenta como Gallo estaba la maestra, quien espera que el Ministerio de Educación apoye la participación de su alumna en el concurso iberoamericano, que el año pasado se realizó en Bolivia, pero que aún no sabe dónde será el presente.