El tiempo ha hecho relucir el polvo pulido
de moscas muertas bañadas en oro fino,
la soledad ha marchitado mi corazón,
la nostalgia cae como polvo de cerezas
en primavera.
Cinco mil historias nunca contadas
han volado camino a casa, donde las rocas
cantan la nota de madrugada y las serpientes
te traicionan, te muerden los tobillos hasta
que ya no puedas caminar.
El crepúsculo se rasgó la cara
porque no veía llegar a la felicidad,
que se había quedado dormida junto al oso
de miel que se robo el sombrero de San Sebastián.
Tus palabras son inconfundibles pero se
equivocan de camino y arrugan la piel de
las montañas, de aquellos campos de mi tierra
que tanto nos ha costado.
La nieve ha eyaculado frío y se te rompen
las manos cada vez que querés sacar agua del
río pa´calmarte la sed que te deshidrata.
Desordenadas están las zapatillas de mi abuelo
una cosa más que se me había olvidado contar.
Pero habrá un día en que encontraremos el camino
que nadie es capaz de seguir y los semblantes de
nuestras caras se llenarán de preguntas, porque lo
que hacemos hoy no es para el otro día.
Hoy vivimos y si mañana también, es porque
hemos tenido suerte.